De los tres países que hemos visitado hasta el momento en el sudeste asiático, Camboya ha sido el que más nos ha gustado, posiblemente porque aquí es dónde más hemos percibido la amabilidad de la gente. No es extraño que al cruzarte por la calle te saluden, o que te sonrían con una pedazo sonrisa de oreja a oreja al verte pasar en un tuk tuk. Son amables y cálidos en el trato, y los que intentan venderte algo (léase tuctuqueros, comerciantes y demás) lo hacen sin agresividad y sin ser pesados. Una grata sorpresa que sorprende aún más si pensamos en la terrible historia reciente de este país y el infierno por el que han tenido que pasar los Camboyanos.

De 1975 a 1979 el país fue gobernado por los Jemeres Rojos (Khmer Rouge), un grupo guerrillero que al llegar al poder instauró un sistema totalitario con la idea de crear un estado agrario/campesino dónde no existieran ni clases sociales ni cultura urbana. Aislaron al país del exterior, se cerraron escuelas, hospitales y fábricas, se abolieron la moneda y el sistema bancario, se prohibió el ejercicio de cualquier religión y se confiscó toda la propiedad privada. Liderados por Pol Pot, se evacuaron las ciudades y se sometió a la población del país a trabajos forzados en el campo. Con esa idea en la cabeza practicaron detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos masivos. Niños, mujeres, hombres…. daba igual. Llevar gafas, tener estudios o hablar un idioma eran suficientes para considerarte “enemigo” del sistema y asesinarte. En los casi 4 años que duró ese régimen, las torturas, ejecuciones, hambrunas y trabajos forzados mataron a 1,7 millones de personas (y la cifra es una estimación, hay expertos que hablan de 2,5 millones). Es decir, unas 1.000 personas al día. Una auténtica barbardad si pensamos que la población del país en 1975 era de 7,1 millones. Un genocidio en toda regla que sucedió hace sólo 35 años y después del Holocausto judío…. ¿Qué hizo la comuidad internacional? Pues nada, la historia se repite y no fuimos capaces de hacer absolutamente nada para evitarlo.
En el 79 los vietnamitas invadieron Camboya, liberaron al pueblo de los Jemeres Rojos, y descubrieron semejante percal. Pero claro, era plena Guerra Fría, y los países del bloque capitalista no podían reconocer a los vietnamitas (comunistas) como gobierno legítimo de Camboya. Así que los Jemeres Rojos ocuparon, con el consentimiento del resto de paises miembros, un asiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas hasta 1991. Es decir, los asesinos representando a los asesinados ante el mundo entero. Que cada cual saque sus propias consecuencias. Termino aquí la clase de historia (¡hay que ver lo que uno aprende cuando viaja!), pero por eso empezaba diciendo que el caracter alegre y amable de los camboyanos sorprende, porque les sobran los motivos para no ser ni una cosa ni la otra.
Con algo leído de todo lo anterior dejamos las 4000 islas en Laos para poner rumbo hacia la capital de Camboya, Phnom Penh (yo lo pronuncio Pon Pen, pero no sé si está bien).

El cruce de frontera entre Laos y Camboya fue relativamente sencillo, aunque nos tocó pagar lo que ellos llaman “stamp fees” (tasas por sellarte). En el lado Laosiano te piden 2 dólares, y en el lado Camboyano, primero te piden un dolar unos tíos con batas blancas (¿médicos?) que te toman la fiebre y te preguntan si estás costipado, enfermo, etc….
Estos no sellan nada, y cuando les dices que es extraño pagar un “stamp fee” sin obtener sello (porque no te sellan nada),te sonríen y se encogen de hombros, como diciéndote “si majete, ya sabemos que canta la zarzamora, pero lo necesitamos más que tu”. Luego pagas el visado a unos oficiales camboyanos (este sí que es un pago oficial) y por último les sueltas otro “stamp fee” al que hace el control aduanero. Entre unos y otros, 4 dolares que se meten directamente en el bolsillo. Si te pones muy burro, puedes no pagarlos, como una chica que iba con nosotros que se empeñó, con muy buenas formas y siempre sonriendo (lo peor que puedes hacer en los países de esta zona es enfadarte y perder la calma), en hablar con alguien por telefono que le dijera que el “stamp fee” era legal. Al final se salió con la suya y no pagó mas que los 23 dolares del visado.
Estuvimos sólo un día en Phnom Penh, y lo dedicamos a visitar los lugares que atestiguan el genocidio: el centro S-21 y el campo de exterminio a las afueras de la ciudad. El S-21 era un antiguo colegio que se usó por los Jemeres Rojos como centro de interrogatorio y torturas. Hoy museo, sirve para dar a conocer lo que pasó y puedes contemplar las celdas, los métodos de tortura, y las fotos de todos los que por allí pasaban.


Del s-21 se los llevaban al campo de exterminio a asesinarlos, y allí, que hoy es un monumento en honor a la memoria de los muertos, caminas entre fosas, huesos humanos y restos de ropa que llevaban al ser enterrados. Se nos quedó a los 4 un mal cuerpo impresionante. De ahí, para recuperarnos, fuimos al Palacio Real de Phnom Penh, similar al de Bangkok, pero no tan grande.

La última parada que hemos hecho en Camboya antes de llegar a los templos de Angkor Wat – Siem Reap ha sido la pequeña ciudad colonial de Battambang.

No tiene el encanto de Luang Prabang (Laos) pero estuvimos como reyes porque decidimos darnos el gustazo de quedarnos en un super hotel para celebrar el cumple de Álvaro. El hotel se llama La Villa, y es un hotel pequeño (hotel boutique) , en una antigua casa colonial francesa a orillas del río, decorado con muebles art decó y servicio exquisito…. y lo mejor: una piscina estupenda.


Un lujazo a precios de hostal en Europa. Pasamos dos días en Battambang, y visitamos una antigua fábrica de Pepsi que abandonaron cuando llegaron los Jemeres Rojos, la antigua estación de tren, y un templo a las afueras que dicen sirvió de inspiración para construir los templos de Angkor Wat.


Battambang merece la pena visitarla aunque sólo sea por hospedarse en La Villa, pero es también una buena forma de partir el viaje entre Phnom Penh y Siem Reap (Ankor Wat) y disfrutar de la amabilidad de su gente. Por cierto, en Battambang, y sirve de muestra de la alegría de su gente, cada día a partir de las 5:30 de la tarde salen miles de personas a bailar aerobic en un paseo que hay al lado del río. Montones de personas de todas las edades bailando al son de diferentes ritmos….









Álvaro!
Te escribo la jotica que te cante en Navidad para desearte un feliz cumple:
“Calahorra no es Calahorra
Que parece Guasintón
Tiene obispo y toa la hostia, casa putas y frontón”
Que disfrutéis mucho.
Besos muy fuerte a los dos,
María, Clara y Jaime
qué increíble haber tenido este pasado tan duro y tan reciente y ver la vida con sonrisas… me pregunto, en que reside poder ser tan positivos? ser simples y humildes? vivir lo que ha tocado vivir sin rechistar? Se me viene a la mente el gobierno de Pinochet, su genocidio y el rencor que queda aún latente en los chilenos, incluso más ne las nuevas generaciones que no alcanzaron a vivir nada en carne propia y que incluso muchos desconocen… en qué irá tener más o menos rencor en el alma? en comer más curry y menos palta?
en fin, me alegro de vuestro viaje y de todo lo que estáis aprendiendo y viendo, qué suerte de estar rodeado de gente tan buena, aunque sea por unos días… seguid disfrutando y aprended de ellos, porque a la vuelta, no sé si Zapatero lo que sacará en vosotros serán precisamente sonrisas… Un abrazo niños bonitos
Gracias por compartir sus experiencias, realmente disfruto mucho leer cada uno de sus comentarios, realmente me impresionó lo que cuentan acerca de Cambodya, tanto lo terrible de su pasado como la amabilidad de su gente.
Realmente que me puse a soñar con visitar este hermoso pais tan rico en cultura e historia.
maravilloso viaje pero en respuesta al comentario anterior no se si sera Zapatero quien les quiete la sonrisa o la politica neoliberal a que impera en toda europa con alemania a la cabeza y que lamentablemente no aprenden ni aun con el ejemplo de argentina que no es con ajustes que se sale de esos problemas sino todo lo contrario con aumentar el poder adqwuisitivo de los que menos tienen y ajustar donde se debe. sin economia en movimiento como restaurar la economia? y para colmo debiendo mas? eso es por seguir las recetas del fondo monetario etc. etc . vean el resultado en grecia.
pero este no es la finalidad del blog que sigo desde hace mucho tiempo y que me gusta y atrapa desde el principio aprovecho a saludar a alvaro y miguel y que sigan los buenos vientos asi es como se debe aprovechar la vida asi que piu avanti y boa vida!
Chicosssssssssss,que bonito lo que habeis contado, jooooooo si que se aprende, sí y no solo historia por lo que veo.
Seguid disfrutando el viaje y sobre todo seguid compartiendolo con nosotros!!!!!!
Muchos pero que muchos besos a los dos!!!!!!!
Que bueno que lo pasaron de lujo en el cumple de Alvaro!!!.. y que terrible la historia de Camboya… no sabía muy bien que fue así
abrazos a los dos!!
hola alvaro, hola miguel….pues este esta bueno, me gusta todo simpre, en mi pais en los de afuera y aca en este blog. gracias por compartir, disfruto el estado de animo de ustedes y de la gente q comparte despues de leer y ver las imagenes.
hace un tiempo estuve en shangai y el primer dia me impresiono tanto de manera q deseaba salir corriendo de ahi. me puse claustrofobico…y al tercer dia no queria salir de ahi de bonito q era. en un gran paseo junto a un rio grandisimo. q ahi todo es gigante, la gente bailaba en las tardes musica china. estuve bailando un rato q me gusta….y ahora q leo q en este parque de camboya tb lo hacen….me lo recordo…. q bonito. todo todo q bonito!. gracias. ale
Que bello viaggiare con alvaro y miguel!