Han pasado 5 meses desde la última vez que escribimos un post, supongo que porque no teníamos nada que contar. Nuestro día a día es bastante parecido al de cualquier españolito medio: trabajo (o paro), quedar con amigos, ir al super (Mercadona, por supuesto), alguna cenita en el restaurante con descuento de internet, un poco de deporte y alguna escapada de fin de semana a algún lugar no muy lejano.
A pesar de la rutina, sí que hemos hecho un gran cambio en nuestras vidas, desde hace 15 días estamos viviendo juntos. Es una novedad para la que estábamos más que preparados, sobretodo después de un año trotando por el mundo las 24 horas del día pegados el uno al otro. Este año en vez de decidir o discutir por si vamos a Malasia o Indonesia o si comemos arroz o noodles, debatimos entre cortinas o estores o por la disposición de los cuadros que queremos colgar.
Quizás no hubiera vuelto a escribir si no fuera porque Mireia, gran viajera y redactora de un blog llamado viatge365 hace unas semanas nos invitó a participar como ponentes en un congreso de bloggers que han hecho un viaje largo como el nuestro, con el fin de explicar nuestra experiencia a otras personas a las que les gustaría dar la vuelta al mundo.
Preparando la ponencia se nos comenzaron a revolver los posos del viaje, recordando momentos, releyendo nuestro blog, contabilizando datos y seleccionando fotos, revivimos nuestros días con la mochila a cuestas.
Volver a estar en contacto con gente que ha tenido una experiencia tan parecida a la nuestra ha sido un subidón. Nos ha hecho muy felices escuchar, compartir anécdotas y ver en persona a algunos bloggers a los que ya conocíamos y seguíamos por la red, como la pareja de destino los 30 o Marc Serena, que incluso ha escrito un libro narrando su aventura.
También nos ha gustado mucho ver a gente que está preparando su vuelta al mundo, sentir su ilusión, escuchar sus dudas e inquietudes, y ver que son tan parecidas a las que teníamos nosotros hace ahora un año. Siempre he pensado que la preparación del viaje en algunos momentos es tan bonita y excitante como el viaje en si mismo.
Hasta hemos salido en la tele!…que conste que yo (Álvaro) hablé como una cotorra delante de la cámara y no sacaron ni una sola palabra. Aquí va el link:
Si algo echamos de menos entre las más de 300 personas que estuvieron en la ponencia, fue poneros caras y ojos, conocer en persona a alguno de los muchos seguidores de este blog que nos habéis ido escribiendo y animando durante todo nuestro viaje. Tendremos una segunda oportunidad para encontrarnos, ya que el próximo 4 de Junio participamos en la I Maratón de Viajes, en la biblioteca Jaume Fuster. Para los que os apetezca y podáis venir, ¡ allí os esperamos!







De Jakarta no vimos demasiado, por eso no quiero opinar mucho, estuvimos sólo un día y estábamos un poco cansados después de los interminables viajes que supone atravesar por tierra la isla de Java. También con la cabeza más pensando en la vuelta que en descubrir aquella megaurbe llenita de coches y grandes centros comerciales.
Al poco de llegar a Tokio conocimos a Yuya, un japonés muy majo que nos contó que había estado 3 meses viajando por Europa. Cuando le preguntamos si había ido a España, nos dijo que ahora se arrepentía de no haberlo hecho, pero que cuando tuvo la oportunidad, otros japoneses le disuadieron de la idea. Le dijeron que los españoles tenemos la percepción generalizada de que los asiáticos son medio idiotas y en muchos ocasiones tratamos de engañarlos y que por tanto era mucho más seguro ir en grupo organizado. Qué vergüenza me dio escucharlo y saber que en el fondo algo de razón tenía, me acordé de las veces en que yo mismo he visto japoneses en grupo haciendo fotos como locos y he pensado algo parecido.
sacan el iphone y te encuentran cualquier sitio en un periquete.

Yuya se ofreció a hacernos de guía una tarde por las calles de Shinjuku, una zona llena de gente joven, neones, bares, karaokes y edificios llenos de restaurantes, donde puedes ir a cenar por ejemplo al sitio de sushi del 6º, o al de ramen del 8º. Nos fuimos a uno donde había brochetas de todos los sabores y nos pusimos las botas. Después subimos a lo alto de un edificio donde disfrutamos de unas vistas espectaculares de todo Tokio.
de Barcelona que justo venían de vacaciones a Japón y que nos trajeron de España el mejor de los regalos: jamón, lomo embuchado y un fuet!!! Qué rico chicos! Ya nos los hemos zampado todo, muchísimas gracias!
Nosotros, lo mejor de Filipinas lo hemos vivido en el fondo del mar. Hemos podido bucear en todas las islas donde hemos estado y además a muy buen precio. Como resumen de todo lo que hemos visto y para no aburrir con el tema del buceo diré que nos encantaron las inmersiones en Apo Island con una visibilidad de más de 25 metros, que conseguimos ver el famoso tiburón zorro y que yo me acojoné bastante al verlo (media unos 4 metros de largo). Una experiencia alucinante fue bucear en la Isla Pescador entre bancos de cientos (o quizás miles) de sardinas…son muy brillantes y cuando estás en medio es como estar rodeado de lucecitas pequeñas que se mueven en la misma dirección, como un viaje por el espacio en las películas de ciencia ficción.
gallos, son muy populares, y mucha gente tiene en su corral gallos bien hermosos a los que cuidan y dan de comer con esmero con el fin de prepararlos para las peleas. No fuimos a ver ninguna porque nos daba un poco de yuyu. También el hecho de que muchos señores llevan las uñas largas y muy bien arregladas, algunos incluso pintadas con llamativos colores.

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