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VOLVER

Esto se acaba. En menos de 5 días estamos de vuelta en Barcelona. Parece que fue ayer cuando estábamos pensando en qué  meter en la maleta o qué países visitar… y sin embargo ya ha pasado casi un año. Estoy inquieto. No tanto por lo que me voy a encontrar a la vuelta, sino más bien por cómo voy a encajar yo, después de este año, en esa realidad. También estoy orgulloso porque he conseguido cumplir un sueño, y lo hago regresando junto a Álvaro.

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Tengo ganas de volver, de ver a mi familia y amigos,…. Tengo ganas de dormir en mi cama sin preocuparme de si habrán bed bugs o no…. de ducharme con mis toallas…. de tomarme un cafe de cafetera o un yogur… de llevar ropa limpia que huela a detergente…. Pero aunque tenga ganas de todo eso, también sé que al poco tiempo de volver, tendré ganas de viajar de nuevo. Lo explican muy bien Pablo y Elena en su último post. Cuando tengáis un momento leedlo porque está muy bien. Así que no sé…. a ver cómo va esa adaptación. Ya os la contaremos a la vuelta.

Después del viaje infernal desde Lombok hasta Bali, rodeados de gente vomitando, decidimos parar unos días en Kuta. Que sí, es un lugar turístico y algo masificado, pero no nos vino mal después de varios días haciendo de Robinsones en las islas Gili.

El primer día, a un parque acuático dónde disfrutamos como enanos, tirándonos por toboganes de agua que hacían piruetas, tirabuzones, y caídas en picado. Como había poca gente y no tuvimos que hacer casi colas, nos tiramos tantas veces que nos salieron morados en el culo.

En el parque acuático, con el tobogán Climax de fondo

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Y para morados, como nos pusimos en una panadería que descubrimos enfrente del paque acuático. Se llama Breadtalk, y te venden los bollos y los croisssants como si fuesen delicatessen. Baratos (a 6000 rupias el bollo – medio euro-) y riquísimos. Nos pusimos las botas.

Con nuestras bandejitas de bollos en BreadTalk

Morados nos pusimos

Aprovechamos también para visitar el templo de Tanah Lot, que es interesante porque puedes acceder a él sólo cuando la marea baja.

El templo de Tana Olot, con la marea baja

Lo fuerte fue que mientras estábamos en el templo, un chico pidió hacerse un foto con nosotros, y al chico le siguieron varias chicas, mujeres y hombres. Todos Indonesios, que posaban con nosotros como si fuésemos sus novios, sobrinos, hijos….

¿Foto de família?

A Tanah Lot llegamos con unas motillos que alquilamos,  y el camino fue precioso, atravesando campos de arroz interminables.

Campos de arroz camino de Tanah Lot

A la vuelta sin embargo, el atasco que pillamos fue monumental. Coches, camiones, motos por todos lados….. todos intentando hacerse un hueco para poder circular. Nunca he visto un atasco igual.

En medio del atasco de vuelta a Kuta

Me pilla algo así en Barcelona y me vuelvo loco. Pero allí no, no sé si es que están acostumbrados o será su religión (en Bali la mayoría son Hindús), que nadie pierde los nervios…. ni pitos, ni malas caras ni insultos. Allí los únicos estresados (y flipados) eramos los guiris.

Tuvimos también una noche en la que salimos, con travesti incluída, que se fotografió con nosotros cuál diva.

Con "Beyoncé"...

Dejamos la isla de Bali para venirnos a la isla de Java y ver el amanecer en el volcán Bromo. El viaje, aunque sin vomitonas ajenas, fue interminable. 8 horas metidos en un cacharro de autobús y todos los hombres fumando como carreteros. En Indonesia se fuma MUCHO (sobretodo los hombres) y la prohibición de fumar en lugares públicos no la conocen.  A pesar del coñazo que fue el viaje, las vistas del volcán Bromo lo merecen.

Pasamos noche en Cemoro Lawang, el pueblecito que está en las faldas del volcán a unos 2000 metros de altitud. Hace frío y da más la impresión de estar en un pueblecito del Tibet que en uno de Indonesia. Te pegas un super madrugón (a las 3:30 de la madrugada) para ir a ver el amancer junto al volcán. Las vistas son impresionantes… un paisaje lunar con cráteres soltando humo. Lo malo quizás es que hay mucha gente, pero aún así es espectacular.

Vistas del volcán Bromo al fondo, al amanecer desde el viewpoint

De ahí, vas al borde del cráter, y la subida la puedes hacer en caballo o andando. Nosotros optamos por subir a pie, y llegas arriba derrengado porque la subida y las escaleritas del final tienen tela.

El cráter, y las escaleras a mano derecha

Las vistas desde el crater, con un templo al fondo

Uno de los males necesarios que tienes que pasar si quieres ver el Bromo es la estación de autobuses de Probolinggo, a 30 km del volcán. La guía habla de ella como un lugar en el que tener cuidado por estar llena de ladrones, timadores y aprovechados que intentan venderte los billetes de bus 4 veces más caros. Lo malo es que si viajas con bajo presupuesto y de forma independiente, para llegar o salir del Bromo tienes que pasar necesariamente por ella. A nostros nos tocó al irnos del volcán, pero aún así, pudimos evitar entrar en la terminal, colocándonos directamente en la salida de los autobuses y casi asaltando al primero que vimos salir con rumbo a la ciudad de Surabaya.

En Cemoro Lawan tres horitas estuvimos esperando a la furgoneta

Si es que basta que la guía te hable de un sitio en el que tener cuidado para que cambies el chip y volverte super receloso. Tanto es así, que ya dentro del autobús, y para evitar que nos timaran, a Fran no se le ocurre otra cosa que sacarle su iPhone a la mujer que tenía al lado y pedirle que le dijera el precio del billete. La mujer debió flipar (y todo el autobús, porque al ser los únicos guiris, estaban todos pendientes de lo que hacíamos) pero  fue encantadora y asumió su papel protector durante todo el viaje: nos quiso comprar galletas, mandaba callar a otros cuando hablaban de nosotros….

A Surabaya llegamos 5 horas más tarde, hartos de tanto bus, y con la intención de coger un tren que nos transportara durante toda la noche hasta la ciudad de Yogyjakarta (y así de paso nos ahorrábamos una noche de hotel).

No, no somos masocas y no nos apasiona la idea de hacer un viaje en tren de 5 horas después de uno en bus de otras 5. Pero como sabemos que los desplazamientos  son una tortura, preferimos agruparlos, para llegar antes a nuestro destino y disfrutar de más tiempo “quietos” en un lugar.

En un bus....

De ahí nuestra desesperación en Surabaya al descubrir que el tren no salía hasta las 7 de la mañana del día siguiente. Por suerte, una mujer debió darse cuenta de nuestra situación, y se ofreció para llevarnos en su coche, con su marido, a un hotel. Otro ejemplo de “la bondad de los desconocidos”…. como  tantos otros que hemos tenido en esta vuelta al mundo.

A Alvaro desde España le va a tocar escribir la última entrada con las aventuras de Indonesia, y después posiblemente escribamos alguno más que recoja algo de información práctica. No pretendemos ser gurús de viajes ni dar lecciones de nada. Pero quizás sean datos que a otros viajeros sirva.

Termino aquí el post. El último que escribo de viaje. Muchas gracias a todos los que nos habéis ido siguiendo en esta vuelta. Mil gracias por vuestros comentarios y mails, por vuestro apoyo, ánimos y consejos. Terminamos el viaje con la sensación de haber conocido a gente estupenda, tanto virtualmente como en ruta. De veras os decimos que nos hemos sentido muy afortunados de poder compartir esta aventura con todos vosotros.

A tod@s, con MUCHO cariño, un fuerte abrazo.

Hasta pronto!

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EL PEOR HOSTAL

Estamos en la terminal low cost del aeropuerto de Kuala Lumpur. Es la 1 de la mañana y aquí vamos a pasar la noche, hasta las 9:30 que cojamos el avión a Bali. Va a ser la segunda noche que pasamos aquí. No es que nos guste especialmente esto de pasar la noche en terminales de aeropuertos, pero como son sólo unas horas, durmiendo aquí nos ahorramos una noche de hotel y también evitamos volver a Kuala Lumpur, que nos gustó bien poco.

El día que pasamos nuestra primera noche en la LCCT del aeropuerto de Kuala Lumpur

La terminal es cutre, pero puedes comer en el McDonald’s que abre las 24 horas y conectarte a Internet (¡WiFi gratis en la terminal low cost! ). Y tiene vidilla, que nadie se piense que estamos aquí solos en una terminal casi a oscuras y medio cerrada. De eso nada. Está llena de viajeros haciendo lo mismo que nosotros, unos durmiendo en el suelo, otros dentro del McDonald’s, otros conectados a Internet…. En fin, todos aquí en la misma situación, con caras de sobados e intentando dormir o entretenernos como sea.

Dentro del McDonald's

Y para cutre, el lugar donde hemos estado esta ultima semana: Mabul. Ha sido con diferencia, el peor lugar de todos hasta la fecha,  y posiblemente el lugar más cutre en el que haya estado nunca.

Mabul

En el hostal, Bilabong, hemos dormido practicamente en el suelo,

nuestras camas

en unas casuchas de madera encima del agua, con lavabos sin ducha, sin grifos o cadena. ,

El "w.c."

Lavabo sin grifo

todo sucio, viejo y medio roto. La comida, siempre la misma, 7 días comiendo lo mismo (arroz, fideos, huevos fritos, pollo y berenjena). Para desayunar, comer y cenar.  Y si el hostal era un antro, lo que es la isla de Mabul no es muy diferente, llena de porquería por todos lados.

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Si hemos acabado en Mabul ha sido porque Mabul es la isla más cercana a Sipadán, un “santuario” del buceo muy protegido por el gobierno de Malasia, que solo permite la entrada cada día a muy pocos buceadores. Nosotros empezamos a planearlo hace dos meses y ya entonces estaban casi todos los permisos asignados.

Isla de Sipadan

Hemos hecho 6 inmersiones en Sipadán y hemos flipado. Tiene bien merecida la fama de ser uno de los 5 mejores lugares del mundo para bucear. Tortugas y tiburones por todos lados, bancos de barracudas enormes….

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Pero supongo que precisamente por eso es por lo que en Mabul se aprovechan y te cobran lo que les da la gana por alojarte en auténticos tugurios. Como es el propio hostal el que te vende el buceo en Sipadan y te coloca los permisos, no te queda otra que aceptar lo que te den.

Lo más fuerte de todo es que al final, te acabas acostumbrando y estás tan absorbido con el tema del buceo que ya te da igual cómo sea  (aunque la verdad, a pesar de que Mabul esté llena de mierda, en la costa tiene buenos lugares dónde bucear).

Mabul

Nos hemos sacado también en Mabul el siguiente certificado de buceo, el “Rescue Diver” que nos acredita para hacer rescates de otros buceadores. Lo dicho, que entre el buceo en Sipadan y el Rescue, todo lo malo de Mabul nos ha dado igual.

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FLIPANDO EN HONG KONG Y TOKYO

En Hong Kong celebramos mi cumple, y lo hicimos en un hotelazo que me regaló Alvaro  y en buena compañía, Tyler, un chico que conocimos gracias a Internet y que ha sido guía excepcional.

Con Tyler, en lo alto de The PeakDesde un skyline precioso con espectáculo de música incluído, a las vistas desde The Peak (un monte que hay dentro de la ciudad) todo en Hong Kong nos ha encantado.

Vistas desde The Peak

Vistas del skyline al anochecer

Además hemos comido como reyes. En el hotel, un desayuno buffet con comida de todo el mundo.  A la hora de comer, un dim sum delicioso (que además el dim sum es originario de aquí). Para merendar tes con tapioca y lionesas gigantes. Y de cena…. buff, para cenar Tyler nos llevó a un restaurante vietnamita donde comimos lo que para mi ha sido la mejor comida asiática que haya probado nunca. En fin, que hacía mucho que no comiamos tanto y tan bueno.

En el vietnamita Nha Trang

Y si Hong Kong nos encantó, Tokyo, que es dónde estamos ahora, es una auténtica PASADA. Increible. Nos estamos pegando un hartón de caminar y de metro, porque la ciudad es gigante y muy diferente a lo que estaba acostumbrado de otras grandes ciudades. Es normalísimo sentirse pérdido, porque no entiendes nada de lo que lees ni nada de lo que esccuchas.

???

Pero esta sensación, que en cualquier otra mega ciudad del mundo podría ser negativa, aquí no lo es. Los tokiotas siempre están dispuestos a ayudarte (aunque a veces sea muy dificil entenderse porque inglés se habla MUY poco) y nunca, da igual la hora del día o de la noche que sea, sientes inseguridad. Son gente super civilizada y muy educados. A modo de ejemplo: en la calle no se puede fumar y hay que hacerlo en espacios concretos, normalmente alrededor de un cenicero…. pues todo el mundo lo respeta.

En Harajuku, fumando dónde HAY que fumar

Luego está lo modernos que son, ellas y ellos, que cuando paseas por la calle no sabes si estás en un desfile de moda o en un carnaval.

Chicas en Aoyama

Llevamos sólo dos días y estamos flipando. Los neones, las tiendas, la gente…. todo sorprende y todo es diferente.

De paseo por Ginza

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Pasear por Harajuku entre Lolitas y niñas góticas (como las hijas de Zapatero, pero en asiático),

Lolitas

visitar templos y echarnos el humo del incienso sobre los hombros,

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comer sushi y okonomiyake (la pizza japonesa), cocernos de calor en un mercadillo

En el flea market de Yoyogi

o cruzar el famoso cruce de Shibuya, abarrotado de gente y de luces (que lo podeis ver en el video que hemos hecho).

El cruce de Shibuya

Estamos intentando hacer todo, y por primera vez en mucho tiempo nos ha entrado ese estrés que tienes cuando llegas a un lugar nuevo que te encanta y no te quieres peder de nada. El estrés (bueno) del viajero….

Hace 15 años que terminé el colegio, y desde entonces que no veía a Mari, una compañera de clase japonesa que vive en Tokyo. Ha sido super bonito volver a reencontrarme con ella y vernos después de tanto tiempo. Fuimos a cenar y nos sorprendió trayendo al restaurante una tarta para celebrar de nuevo mi cumpleaños. ¡Menudo detallazo! ¡Arigato gosaimas Mari!

Con Mari, después de habernos comido la tarta!!

Nos quedan dos días aquí, y no nos queremos ir. ¡Qué gran ciudad!

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VIAJES MENTALES

Mi cuñado James, antes de empezar esta vuelta al mundo, me dijo que uno de los mejores recuerdos que tiene de un viaje que hizo de seis meses por el Amazonas, es el cómo la mente, al viajar, hacia sus propios viajes pensando en mil cosas. Entonces no comprendí bien a qué se refería y ahora, 9 meses después, le entiendo perfectamente.

Comiendo pipas en uno de los muchos viajes en bus...Debe ser algo bastante frecuente en los viajes largos, en los que la mente, “libre”del estrés del día a día y lejos de todo lo que representa, se entretiene en pensar cualquier cosa. Sobretodo sucede cuando viajas (o sea, desplazándome de un sitio a otro) porque son horas y horas, metidos en barcos, trenes, estaciones de buses, esperando en puertas de embarque, viajes eternos en autobuses nocturnos….  escuchando música (o no) y viéndolo todo pasar delante de ti….

No pretendo ponerme profundo ni buscarle el lado filosófico al viaje, porque en esos “viajes paralelos” la cabeza  piensa de todo, desde  la tontería más grande (Isabel Preysler, ¿es filipina o es “mixta”?)  a la cosa más trascendental (¡qué coño voy a hacer con mi vida cuándo regrese a España!).

A ver, también es verdad que siempre podemos conversar el uno con el otro, pero llevamos 9 meses de viaje las 24 horas juntos, y hay tiempo para todo.

En autobuses nocturnos nos hicimos el trayecto desde Kuala Lumpur hasta la pequeña isla Perhentia (Perhentia Kecil) y en otro autobús nocturno nos hicimos el trayecto desde esa isla hasta otra, más abajo, llamada Palau Tioman. Lo bueno de los autobuses nocturnos es que te ahorras la noche de hotel y lo malo es que duermes fatal (si duermes…).

Palau Tioman

En las dos islas hemos buceado y nos han gustado las inmersones, pero ha sido en Palau Tioman dónde hemos flipado con el manto de coral blanco que cubre el fondo (lo llaman “potato coral”). Metros y metros de coral que se parecen a lo que ves cuando vas en avión y debajo tienes nubes blancas que parecen de algodón… pues lo mismo, pero debajo del agua . No hay fotos porque nuestra camara no es sumergible :-(

El cruce de fronteras entre Malasia y Singapore fue super bien. Acostumbrados a los dudosos “pagos” que hay que hacer en Laos y Camboya a los oficiales de inmigración, en este paso nada de eso. Todo super organizado, preludio de lo que más tarde nos encontrariamos en Singapur.

Singapur es rara, porque es una ciudad – isla – estado, dónde se mezclan muchas culturas (en su mayoría indios, chinos y malasios) y en la que todo funciona a la perfección (o al menos eso es lo que parece). Está limpia (lo de que está prohibido mascar chicle es verdad) y no te encuentras a ningún pobre mendigando por las calles. Puedes pasear por Chinatown o Little India, y en minutos cambiar de entorno y estar entre rsacacielos super futuristas.

Chinatown

Nuevo hotel en construcción...

Si además te gusta el shopping, aquí hay centros comerciales hasta debajo de las piedras. Nos ha gustado por esa mezcla de culturas (que se traduce en platos diferentes :-) y porque la hemos conocido en compañia de Alejandro, un chico argentino muy majo que conocimos en Malasia.

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Y de Singapore a Filipinas, dónde estamos ahora. En Filipinas sólo nos va a dar tiempo de ver la zona central, las Visayas, porque cuando entras en el país el visado es de sólo 20 días y si lo queres alargar, te toca soltar una pasta. Nos ha sorprendido la pobreza (no sé por qué no creíamos que fuera tan pobre) y el hecho de que todo el mundo hable inglés (muchos perfectamente) .  Hemos venido a seguir buceando y a ver si podemos bucear con Tiburones Zorro y Tiburones Martillo, las dos especies en peligro de extinción pero que todavía pueden verse con bastante frecuencia por esta zona. ¡A ver si tenemos suerte!

thresher

La foto no es nuestra, está sacada de Internet.

Este viernes se casan en España nuestros amigos César y Juan Pablo. Nos da pena no poder estar allí con ellos y poder celebrarlo, pero esperamos poder hacerlo a nuestra vuelta. Chicos, ¡Muchas Felicidades!

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ME QUEDO CON CAMBOYA

De los tres países que hemos visitado hasta el momento en el sudeste asiático, Camboya ha sido el que más nos ha gustado, posiblemente porque aquí es dónde más hemos percibido la amabilidad de la gente.  No es extraño que al cruzarte por la calle te saluden, o que te sonrían con una pedazo sonrisa de oreja a oreja al verte pasar en un tuk tuk. Son amables y cálidos en el trato, y los que intentan venderte algo (léase tuctuqueros, comerciantes y demás) lo hacen sin agresividad y sin ser pesados. Una grata sorpresa que sorprende aún más si pensamos en la terrible historia reciente de este país y el infierno por el que han tenido que pasar los Camboyanos.

Niños camboyanos posando para la foto. En Battambang

De 1975 a 1979 el país fue gobernado por los Jemeres Rojos (Khmer Rouge), un grupo guerrillero que al llegar al poder instauró un sistema totalitario con la idea de crear un estado agrario/campesino dónde no existieran ni clases sociales ni cultura urbana. Aislaron al país del exterior, se cerraron escuelas, hospitales y fábricas, se abolieron la moneda y el sistema bancario, se prohibió el ejercicio de cualquier religión y se confiscó toda la propiedad privada. Liderados por Pol Pot, se evacuaron las ciudades y  se sometió a la población del país a trabajos forzados en el campo.  Con esa idea en la cabeza practicaron detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos masivos. Niños, mujeres, hombres…. daba igual. Llevar gafas, tener estudios o hablar un idioma eran suficientes para considerarte “enemigo” del sistema y asesinarte.  En los casi 4 años que duró ese régimen, las torturas, ejecuciones, hambrunas y trabajos forzados mataron a 1,7 millones de personas (y la cifra es una estimación, hay expertos que hablan de 2,5 millones). Es decir, unas 1.000 personas al día. Una auténtica barbardad si pensamos que la población del país en 1975 era de 7,1 millones. Un genocidio en toda regla que sucedió hace sólo 35 años y después del Holocausto judío…. ¿Qué hizo la comuidad internacional? Pues nada, la historia se repite y no fuimos capaces de hacer absolutamente nada para evitarlo.

Fotos de los asesinados y torurados en el S-21En el 79 los vietnamitas invadieron Camboya, liberaron al pueblo de los Jemeres Rojos, y descubrieron semejante percal. Pero claro, era plena Guerra Fría, y los países del bloque capitalista no podían reconocer a los vietnamitas (comunistas) como gobierno legítimo de Camboya. Así que los Jemeres Rojos ocuparon, con el consentimiento del resto de paises miembros, un asiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas hasta 1991. Es decir, los asesinos representando a los asesinados ante el mundo entero. Que cada cual saque sus propias consecuencias. Termino aquí la clase de historia (¡hay que ver lo que uno aprende cuando viaja!), pero por eso empezaba diciendo que el caracter alegre y amable de los camboyanos sorprende, porque les sobran los motivos para no ser ni una cosa ni la otra.

Con algo leído de todo lo anterior dejamos las 4000 islas en Laos para poner rumbo hacia la capital de Camboya, Phnom Penh (yo lo pronuncio Pon Pen, pero no sé si está bien).

Imagen de Don Khon desde Don Det, en las 4000 Islas, Laos

El cruce de frontera entre Laos y Camboya fue relativamente sencillo, aunque nos tocó pagar lo que ellos llaman “stamp fees” (tasas por sellarte). En el lado Laosiano te piden 2 dólares, y en el lado Camboyano, primero te piden un dolar unos tíos con batas blancas (¿médicos?) que te toman la fiebre y te preguntan si estás costipado, enfermo, etc….

Estos no sellan nada, y cuando les dices que es extraño pagar un “stamp fee” sin obtener sello (porque no te sellan nada),te sonríen y se encogen de hombros, como diciéndote “si majete, ya sabemos que canta la zarzamora, pero lo necesitamos más que tu”. Luego pagas el visado a unos oficiales camboyanos (este sí que es un pago oficial) y por último les sueltas otro “stamp fee” al que hace el control aduanero. Entre unos y otros, 4 dolares que se meten directamente en el bolsillo. Si te pones muy burro, puedes no pagarlos, como una chica que iba con nosotros que se empeñó, con muy buenas formas y siempre sonriendo (lo peor que puedes hacer en los países de esta zona es enfadarte y perder la calma), en hablar con alguien por telefono que le dijera que el “stamp fee” era legal. Al final se salió con la suya y no pagó mas que los 23 dolares del visado.

Estuvimos sólo un día en Phnom Penh, y lo dedicamos a visitar los lugares que atestiguan el genocidio: el centro S-21 y el campo de exterminio a las afueras de la ciudad. El S-21 era un antiguo colegio que se usó por los Jemeres Rojos como centro de interrogatorio y torturas. Hoy museo, sirve para dar a conocer lo que pasó y puedes contemplar las celdas, los métodos de tortura, y las fotos de todos los que por allí pasaban.

Celdas de madera en el edificio B del S-21

La cara de este chico lo dice todo

Del s-21 se los llevaban al campo de exterminio a asesinarlos, y allí, que hoy es un monumento en honor a la memoria de los muertos, caminas entre fosas, huesos humanos y restos de ropa que llevaban al ser enterrados. Se nos quedó a los 4 un mal cuerpo impresionante. De ahí, para recuperarnos, fuimos al Palacio Real de Phnom Penh, similar al de Bangkok, pero no tan grande.

Palacio Real de Phnom Penh

La última parada que hemos hecho en Camboya antes de llegar a los templos de Angkor Wat – Siem Reap ha sido la pequeña ciudad colonial de Battambang.

El mercado central de Battambang, con el reloj art decó

No tiene el encanto de Luang Prabang (Laos) pero estuvimos como reyes porque decidimos darnos el gustazo de quedarnos en un super hotel para celebrar el cumple de Álvaro. El hotel se llama La Villa, y es un hotel pequeño (hotel boutique) , en una antigua casa colonial francesa a orillas del río, decorado con muebles art decó y servicio exquisito…. y lo mejor: una piscina estupenda.

Nuestra habitación, la 4, gigante

La piscina de La Villa

Un lujazo a precios de hostal en Europa. Pasamos dos días en Battambang, y visitamos una antigua fábrica de Pepsi que abandonaron cuando llegaron los Jemeres Rojos, la antigua estación de tren, y un templo a las afueras que dicen sirvió de inspiración para construir los templos de Angkor Wat.

Los templos a las afueras de Battambang

La fábrica de Pepsi abandonada

Battambang merece la pena visitarla aunque sólo sea por hospedarse en La Villa, pero es también una buena forma de partir el viaje entre Phnom Penh y Siem Reap (Ankor Wat) y disfrutar de la amabilidad de su gente. Por cierto, en Battambang, y sirve de muestra de la alegría de su gente, cada día a partir de las 5:30 de la tarde salen miles de personas a bailar aerobic en un paseo que hay al lado del río. Montones de personas de todas las edades bailando al son de diferentes ritmos….

Aerobic en Battambang

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