Mi cuñado James, antes de empezar esta vuelta al mundo, me dijo que uno de los mejores recuerdos que tiene de un viaje que hizo de seis meses por el Amazonas, es el cómo la mente, al viajar, hacia sus propios viajes pensando en mil cosas. Entonces no comprendí bien a qué se refería y ahora, 9 meses después, le entiendo perfectamente.
Debe ser algo bastante frecuente en los viajes largos, en los que la mente, “libre”del estrés del día a día y lejos de todo lo que representa, se entretiene en pensar cualquier cosa. Sobretodo sucede cuando viajas (o sea, desplazándome de un sitio a otro) porque son horas y horas, metidos en barcos, trenes, estaciones de buses, esperando en puertas de embarque, viajes eternos en autobuses nocturnos…. escuchando música (o no) y viéndolo todo pasar delante de ti….
No pretendo ponerme profundo ni buscarle el lado filosófico al viaje, porque en esos “viajes paralelos” la cabeza piensa de todo, desde la tontería más grande (Isabel Preysler, ¿es filipina o es “mixta”?) a la cosa más trascendental (¡qué coño voy a hacer con mi vida cuándo regrese a España!).
A ver, también es verdad que siempre podemos conversar el uno con el otro, pero llevamos 9 meses de viaje las 24 horas juntos, y hay tiempo para todo.
En autobuses nocturnos nos hicimos el trayecto desde Kuala Lumpur hasta la pequeña isla Perhentia (Perhentia Kecil) y en otro autobús nocturno nos hicimos el trayecto desde esa isla hasta otra, más abajo, llamada Palau Tioman. Lo bueno de los autobuses nocturnos es que te ahorras la noche de hotel y lo malo es que duermes fatal (si duermes…).

En las dos islas hemos buceado y nos han gustado las inmersones, pero ha sido en Palau Tioman dónde hemos flipado con el manto de coral blanco que cubre el fondo (lo llaman “potato coral”). Metros y metros de coral que se parecen a lo que ves cuando vas en avión y debajo tienes nubes blancas que parecen de algodón… pues lo mismo, pero debajo del agua . No hay fotos porque nuestra camara no es sumergible
El cruce de fronteras entre Malasia y Singapore fue super bien. Acostumbrados a los dudosos “pagos” que hay que hacer en Laos y Camboya a los oficiales de inmigración, en este paso nada de eso. Todo super organizado, preludio de lo que más tarde nos encontrariamos en Singapur.
Singapur es rara, porque es una ciudad – isla – estado, dónde se mezclan muchas culturas (en su mayoría indios, chinos y malasios) y en la que todo funciona a la perfección (o al menos eso es lo que parece). Está limpia (lo de que está prohibido mascar chicle es verdad) y no te encuentras a ningún pobre mendigando por las calles. Puedes pasear por Chinatown o Little India, y en minutos cambiar de entorno y estar entre rsacacielos super futuristas.


Si además te gusta el shopping, aquí hay centros comerciales hasta debajo de las piedras. Nos ha gustado por esa mezcla de culturas (que se traduce en platos diferentes
y porque la hemos conocido en compañia de Alejandro, un chico argentino muy majo que conocimos en Malasia.

Y de Singapore a Filipinas, dónde estamos ahora. En Filipinas sólo nos va a dar tiempo de ver la zona central, las Visayas, porque cuando entras en el país el visado es de sólo 20 días y si lo queres alargar, te toca soltar una pasta. Nos ha sorprendido la pobreza (no sé por qué no creíamos que fuera tan pobre) y el hecho de que todo el mundo hable inglés (muchos perfectamente) . Hemos venido a seguir buceando y a ver si podemos bucear con Tiburones Zorro y Tiburones Martillo, las dos especies en peligro de extinción pero que todavía pueden verse con bastante frecuencia por esta zona. ¡A ver si tenemos suerte!

La foto no es nuestra, está sacada de Internet.
Este viernes se casan en España nuestros amigos César y Juan Pablo. Nos da pena no poder estar allí con ellos y poder celebrarlo, pero esperamos poder hacerlo a nuestra vuelta. Chicos, ¡Muchas Felicidades!







En el 79 los vietnamitas invadieron Camboya, liberaron al pueblo de los Jemeres Rojos, y descubrieron semejante percal. Pero claro, era plena Guerra Fría, y los países del bloque capitalista no podían reconocer a los vietnamitas (comunistas) como gobierno legítimo de Camboya. Así que los Jemeres Rojos ocuparon, con el consentimiento del resto de paises miembros, un asiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas hasta 1991. Es decir, los asesinos representando a los asesinados ante el mundo entero. Que cada cual saque sus propias consecuencias. Termino aquí la clase de historia (¡hay que ver lo que uno aprende cuando viaja!), pero por eso empezaba diciendo que el caracter alegre y amable de los camboyanos sorprende, porque les sobran los motivos para no ser ni una cosa ni la otra.






















, un restaurante (que además hace un curry buenísimo) en el que hemos desayunado, hemos comido, y posiblemente cenemos. Aquí nos apoltronamos hasta que cojamos a las 20:00 el autobús que nos deje en Bangkok a las 8 de la mañana. No es que prefiramos ver Internet a conocer Khao Lak, pero es la segunda vez que estamos en este pequeño “pueblo” de la costa oeste de Tailandia y no da para tanto. Y como he empezado por el final, quizás que vuelva al punto en el que Gabriela se fue. Nos quedamos tristes, y a la tristeza se sumó algo de apatía. Son ya 8 meses viajando, y empezamos a preferir desplazarnos menos y escoger lugares que nos atraigan para pasar varios días.










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