Después de seis meses deambulando por el mundo me había olvidado de lo que significaba estar en una gran ciudad, con playa y evento multitudinario Gay Pride….en algunos momentos me he sentido como estar en Barcelona la primera semana de agosto.
Para quien no se pueda poner en situación, aclararé que la mayoría de los gays (algunos, más listos, pasan de todo y son la mar de felices) nos sometemos a una especie de auto-esclavitud que consiste en que hay que llegar a estas super-fiestas a cual más guapo, más bronceado, más cachas y más a la moda. Y claro, allí estábamos Miguel y yo, que durante seis meses nos había importado un bledo todo lo anterior pero rodeados de nuestros amigos de Sydney absolutamente preparados para la ocasión. A los poco días nos contagiamos de la situación e intentamos hacer milagros de última hora. En mi caso consistió en un corte de pelo en China Town, unas bermudas nuevas, un par de tardes al sol en Bondi Beach y una semana a dieta en la que pasé más hambre que el perro de un ciego para conseguir perder sólo 300 gramos.
La fiesta estuvo muy bien, según dicen más de 50.000 personas, en tres
recintos enormes unidos por una zona al aire libre con puestecillos de comida y con marcha hasta el amanecer a ritmos de dj´s como David Guetta y Carl Cox y actuaciones en directo como la de George Michael o Kelly Rowlands. Bailé como un descosido (like a maniac on the dance floor) que después de tantos meses, ni me acordaba de lo que era una discoteca, incluso llegamos a un after la mar de divertido….aunque luego nos llevó dos días recuperarnos del todo, y es que la edad no perdona y como explicábamos a nuestros colegas australianos: “our rice is over” (se nos pasó el arroz).
Y así sin darnos cuenta, se terminó la semana en Sydney, que para mi ha sido de lo mejor del viaje, la ciudad tiene una energía especial que te invita a estar en la calle, en los parques, a pasear por el harbour y disfrutar de las vistas, a ir a la playa…y además la hemos compartido con muchos amigos, que nos han alojado, acompañado y ayudado en todo lo que estaba en sus manos….nunca olvidaré la hospitalidad australiana, desde las personas más cercanas hasta el desconocido en la calle que te pregunta si necesitas algo cuando te ve un poco perdido.
Después de Sydney fuimos a Melbourne, una ciudad muy interesante llena de teatros, museos, cafés, restaurantes y perfecta para perderte paseando. Nos sorprendieron gratamente barrios como Fitzroy y Collingwood llenos de tiendecitas y bares independientes y muy originales, parece que las franquicias , grandes cadenas y tiendas de marca todavía no han aterrizado por estas zonas y hacen que cada paso por sus calles sea único y no la repetición de los mismos logotipos y grandes empresas que encuentras en el centro de cada gran ciudad del mundo.
La casa de intercambio donde nos quedamos en Melbourne era simplemente
espectacular….en serio, era como sacada de una revista de decoración. Además, situada en frente del mar, en un barrio con mucho encanto llamado St.Kilda. También nos fuimos de cenita a un restaurante monísimo con Leight y Peter que habíamos conocido en Sydney y se ofrecieron a hacer de anfitriones en su ciudad, quizás somos pesados repitiéndolo tantas veces, pero es que los australianos nos han tratado genial allí donde hemos estado….no conozco otro sitio en el mundo (todavía) donde la gente sea tan hospitalaria y abierta a conocerte y saber de tu viaje, tu país, tu vida….es curioso además que todo el mundo es “fan” de Barcelona y el que no ha estado, sueña con ir algún día.
Pero no es oro todo lo que reluce….y como no, algo nos tenía que pasar, que parece que la racha de buena suerte estaba durando demasiado. En Melbourne nos fuimos un día a comer en un restaurante en China Town, comimos, pagamos con la tarjeta (que se llevó la camarera por un par de minutos) y nos fuimos. Esa misma noche Miguel recibe un mail del banco diciendo que hay sospechas de uso fraudulento de su tarjeta de débito. Inmediatamente llama al banco y así es, esa tarde se habían hecho 5 compras en Francia por valor de más de
1.000euros. Le decimos al banco que eso es imposible, que estamos en Australia y la última vez que se había usado la tarjeta había sido en Melbourne en el restaurante de China Town. Nos dice el banco que hay que denunciarlo a la policía y enviarles la denuncia para que podamos recuperar los importes defraudados. Al día siguiente nos levantamos, vamos a una comisaría y explicamos lo sucedido y cual es nuestra sorpresa cuando nos dice el señor guardia que claro….”las operaciones estan hechas en Francia y no podemos poner allí la denuncia”….mierda , mierda y mierda….tuvimos unos minutos de desesperación y de preguntarnos ¿qué coño hacemos ahora???? Total, que nos fuimos a otra comisaría distinta y volvimos a explicar todo lo sucedido, esta vez omitiendo la información de que los pagos se habían realizado en Francia. Esta
claro que nos habían robado y punto, y había sido desde Australia y casi con total seguridad en ese puñetero restaurante, porque era el único sitio donde nuestra tarjeta había desaparecido de nuestra vista por un tiempo suficiente como para poder ser copiada. Conseguimos la dichosa denuncia y la enviamos al banco, ahora sólo queda esperar a que nos devuelvan el importe….
Como entre fiestas, timos, robos y demás se nos ha ido un dineral en Australia, decidimos cambiar los planes y no viajar al centro del país, donde está el monte Ulurú, excursión que nos suponía como mínimo otros 1.000 dolares. Así que buscamos un vuelo para venir hasta Perth y como nos costaba lo mismo venir con Qantas que con las low-cost, pues volamos con la primera y vaya, menuda diferencia. Era el primer vuelo de todo el viaje con tu pantallita de dvd, desayuno, galletitas….¡las 4 horas se nos pasaron volando!(claro).
Y aquí estamos en Perth, la ciudad más fea de Australia (con diferencia), pero con un clima perfecto y unas playas de película. Estamos alojados con los Smedley, familia australiana con la que hacemos el intercambio…pero esta experiencia se la dejo a Miguel para el próximo post, que yo en este ya me he enrollado bastante.






El otro día saliendo del supermercado llovía a cántaros, así que nos refugiamos en el porche de un portal para esperar a que amainara un poco la tormenta, entonces salió una chica joven (bastante guapa por cierto), abrió el paraguas delante de nosotros sonriendo y haciendo un comentario tipo “vaya lluvia”, nosotros le contestamos, comenzamos una pequeña conversación de un minuto y nos dijo: “vamos chicos, subir en mi coche que os acerco hasta donde estáis alojados”. Una vez en el coche continuamos hablando un poco más sobre nuestras vidas…le explicamos nuestro viaje, ella nos contó que era cantante y que de vez en cuando daba conciertos, nos pasó
dimos los mails por si algún día venía a Barcelona, que nos confesó que es uno de sus sueños….creo que la experiencia con esta australiana tan maja resume un poco mi visión de los australianos y del país en general: son hospitalarios, amables, confiados (¿será porque apenas hay delitos?) y se interesan mucho por otros países y culturas que no son la suya.
Esta semana hemos estado muy muuuy tranquilos, y es que el cuerpo nos pedía un poco de relax después de tanto movernos de un lado para otro, furgoneta, barco, timo de alquiler….¡llevamos una semana sin viajar! Pensaba que no lo iba a decir nunca pero echaba de menos levantarme cada día en el mismo sitio, no tener que transportarme a ningún lado, ni buscar hostal, ni hacer y deshacer la mochila. Lo más lejos que hemos llegado ha sido a la playa y al pueblo (Noosa) donde hay cuatro tiendas y el super. Además estamos en una casa chulísima que conseguimos con el homeexchange.com y que hemos disfrutando un montón….con terracita, jardín, tostadora, lavadora….vamos, ¡como en casa! Y es que el tema este del intercambio de casas esta resultando muy positivo….esta basado en el respeto mutuo, honestidad y también por qué no decirlo: el ahorro (que bien nos viene, porque nos estamos dejando un dineral).
El otro día hicimos un súper Tour a Fraser Island…y espero que sea el último Tour organizado tipo “corre-corre-y-ves-en-un-día-lo-que-se-debería-en-3” Allí todo el día subidos al mini bus de un lado para otro , haciendo paradas de 10 minutos para hacer la foto de rigor
y volver a subir. Aquí tengo que hacer una mención especial al señor conductor del mini-bus, que el buen hombre no sólo conducía por caminos de arena, ríos y otros impedimentos, sino que al mismo tiempo iba dando todo tipo de información sobre la geografía, flora y fauna de la isla, su historia y otra anécdotas para entretenernos. Todo esto gracias a un micrófono pegado a la oreja tipo Madonna en los 90 y con la mejor de sus sonrisas, que no perdió ni un solo segundo de las 12 horas que duró el Tour. Por si esto fuera poco….al medio día sacó del mini-bus todos los instrumentos de pic-nic y ¡¡nos hizo la comida!! Con una barbacoa, haciendo filetes de carne, pescado, verduras…luego lo recogió, limpio todo y a conducir otra vez .Esto es algo que no hemos encontrado más
de una vez, las empresas (no era su negocio, era un empleado de una gran empresa de tours) se ahorran hasta el último céntimo en personal y como resultado te encuentras a estos “hombres orquesta” que lo mismo te explican la fotosíntesis del eucalipto como que te hacen un huevo frito.
genial, disfrutado de una buena comilona y muchas risas.(MUCHAS GRACIAS POR TODO CHICOS)
me esta gustando Australia). No sé si puede considerarse una racha de mala suerte, pero creo (¡espero!) que no sucedan más. Dicen que a la tercera va la vencida, y además, ayer por la mañana, como punto final, se me ha cagado una gaviota encima mientras paseábamos por Brisbane. La primera mala experiencia: una tormenta en Cairns me peta el cargador del ordenador (aunque podría ser peor, y haberme petado el ordenador en sí, el maldito cargador me ha costado una pasta).
Pensamos que si teníamos que apuntarlas todas, ¡no acabaríamos nunca!. Se lo dijimos así a los chicos, y nos reconocieron que estaba muy mal, que no nos preocupáramos y que la devolviéramos como está. Bueno, pues cuando la devolvemos, empiezan a encontrale pegas a la caravana y ¡nos responsabilizan a nosotros!. Daba igual lo que djeramos…. se amparaban en que al recogerla no constaba ningún desperfecto por escrito. En fin, y para abreviar, lo que tendría que haber sido un viaje de 3 dolares más gasolina nos ha salido por 1300 dolares más gasolina (porque directamente se han cobrado el depósito que nos bloquearon en la tarjeta de crédito al recogerla). ¡Unos cabrones! Yo creo que es una táctica para hacer dinero con las relocations, pero no nos pillan otra vez: si vuelvo a alquilar lo que sea, hago un video y tomo fotos.
Alvaro, típica cosa de chorrete. Hemos comprado un teléfono nuevo y la tarjeta nos la han tenido que volver a hacer. Problema arreglado.
u compañero) y alrededor solo tienes oscuridad de color negro intenso. Si ves unos ojos verdes a lo lejos, son tiburones, si son rojos, son crustáceos…. Todo se vuelve mucho más misterioso. … La inmersión empezó bastante “movidita” porque la zodiac nos dejó en un punto con corriente y medusas (que no vimos, era de noche). Nada mas caer al agua, me pica una en toda la mano. Empecé a gritar del dolor, mientras la corriente nos llevaba, y el instructor nos gritaba para que nos mantuviéramos unidos e iniciáramos el descenso lo antes posible (y así evitar más medusas en la superficie). Bueno, pues con tanto grito, en medio del mar y todo a oscuras, te acojonas (Alvaro luego me reconoció que con los nervios se meo encima!). Además de bucear, también hemos comido como re
yes. En el barco, si no estabas buceando, estabas comiendo o durmiendo. Menuda diferencia pasar de comer una vez al día como hacíamos en Nueva Zelanda a comer 5 veces!
ane tiene casi dos millones de habitantes) y además de disfrutar de las piscinas públicas y pasear por la rivera, hemos visto una exposición de arte asiático moderno que nos ha encantado en la nueva Gallery of Modern Art (GoMA).
Un
la ciudad de Christchurch es preciosa , muy cosmopolita, es un gusto pasear por el centro.
Menos mal, que ayer y gracias a la magia de Internet tuvimos la suerte de conocer a Pablo y Elena, una pareja de flashpackers de Sevilla que también está dando la vuelta al mundo y tienen un blog como este y por el cual nos hemos conocimos. Pasamos el día compartiendo experiencias y aventuras, paseando por Chrischurch y jugando al Brandi Dog…gracias a ellos también conocimos lo de Flashpacker y el fantástico So hotel. Justo comienzan ahora su aventura en furgoneta por Nueva Zelanda, aquí os pasamos
Por lo demás tengo que decir que Nueva Zelanda es preciosa, y que le gustará todavía más al que sea amante de las montañas, de las largas caminatas, de observar los animales y de las noches con dos mantas. A mi me ha gustado mucho, pero tengo que decir que ya tengo ganas de Australia, de sol, de playas , de bucear en aguas cálidas….en fin, que es un gusto poder disfrutar de todas estas experiencias y además ir cambiando de aires y de un pais a otro cuando nos place, me siento muy libre, muy vivo y también muy afortunado de poder hacerlo.

Últimos comentarios