DE PLAYAS, CAMPING, SURF Y CANGUROS (Y SUS CACAS)

Perth, la ciudad más aislada del mundo. Ninguna otra urbe, comparable en tamaño y población, está a menos de 3500 kilómetros. Es sólo algo curioso, porque en realidad el aislamiento no lo percibes más que cuando te bajas del avión y te someten a los mismos controles de cuarentena que hay al llegar a Nueva Zelanda o Australia (o sea, nada de comida, nada de fruta o verdura fresca, y cuidado con llevar barro en la suela de los  zapatos).

alvaro saltando en el jardín de los Smedley

En Perth hemos vuelto a hacer HomeExchange (el 4º y último en Australia!) pero esta vez con la familia dentro. La família Smedley nos ha abierto las puertas de su casa de par en par y nos han tratado como a sus propios hijos (que tienen tres y los tres super agradables y educados). Han sido muy cariñosos con nosotros y nos han integrado en algunas de las actividades que hacen con sus amigos: cine al aire libre, cena thai, barbacoa…

bbq en casa Smedley

Da gusto, después de pasarte casi 7 meses viajando, sentirte, aunque sea poco tiempo, parte de una familia. Vivir con ellos además nos ha dado una visión más profunda del lugar que visitas y te descubre cosas que como viajero pueden pasar inadvertidas … por ejemplo: lo asumido que tienen el cuidar el medio ambiente o lo presente que está el mar en las vidas de los niños (desde muy pequeños hacen cursos de surf, salvamento en el mar, etc.).

Los Smedley, además de alojarnos en su casa, nos han dejado su coche para viajar por el sur de Perth. Así es que con su todo terreno y la tienda de campaña de sus vecinos nos hemos bajado a recorrer el sudoeste australiano.

leeuwin

La primera acampada en Margaret River, una zona vinícola y de surf con playas espectaculares (y olas igual de espectaculares) como las de Conto o Redgate. La segunda, en Denmark, un pueblecito ya en la costa sur, con playas más aptas para principiantes como nosotros dónde hemos acabado molidos y con agujetas en todo el cuerpo.

En la playa de Gracetown, al lado de Margaret River

La playita de Denmark

En el camping de Denmark la experiencia ha sido muy australiana, porque todas las noches, mientras estábamos cenando (y viendo alguna peli que nos alquilamos en el video club del pueblo) nos rodeaban kanguros que se comían el cesped (y también lo cagaban, que nos pueden parecer muy exóticos, pero cagan como las ovejas, todo lleno de bolitas).

volver

Los kanguros del camping de Denmark - Ocean Beach

Y si al cenar nos acompañaban los kanguros, al despertar, lo haciamos al son de los “berridos” de los cuervos, que más que pajaros parecen bebés llorando como salvajes. El despertar es casi tan malo como el despertar con los gallos de centroamerica, aunque los gallos joden más porque empiezan a “cantar” más pronto. Por cierto, la cena, cuando acampas, es a las 6 (mas o menos), porque al no tener electricidad te adaptas al ritmo del sol, y si a las 6:30 ya es completamente de noche, a las 8 de la tarde ya estás durmiendo a pierna suelta. Hemos colgado un video por si queréis ver a los kanguros, verme sin barba, o escuchar a los cuervos (que al final del video se les puede escuchar un poco).

Una de las grandes ventajas que tiene viajar con tiempo es que descubres lugares que cuando vas con los días contados ni te planteas conocer. Digo esto porque lo normal cuando vienes a Australia es conocer Sydney, la costa este, Melbourne, la barrera de coral….pero pocas veces la gente se plantea pasar a la costa oeste. Nosotros hemos quedado encantados con lo que hemos conocido viajando por el sudoeste australiano. Es una costa bañada por el oceano índico con playas vírgenes y desiertas, con carreteras que parecen terminar en el mar….

carretera al mar

Te das cuenta de lo inmenso que es este país y de lo mucho que hay que ver. Suficiente para volver :-)

kangaroo sign

DE ESTE A OESTE DE AUSTRALIA

Después de seis meses deambulando por el mundo me había olvidado de lo que significaba estar en una gran ciudad, con playa y evento multitudinario Gay Pride….en algunos momentos me he sentido como estar en Barcelona la primera semana de agosto.

preparados para la gran nochePara quien no se pueda poner en situación, aclararé que la mayoría de los gays (algunos, más listos, pasan de todo y son la mar de felices) nos sometemos a una especie de auto-esclavitud que consiste en que hay que llegar a estas super-fiestas a cual más guapo, más bronceado, más cachas y más a la moda. Y claro, allí estábamos Miguel y yo, que durante seis meses nos había importado un bledo todo lo anterior pero rodeados de nuestros amigos de Sydney absolutamente preparados para la ocasión. A los poco días nos contagiamos de la situación e intentamos hacer milagros de última hora. En mi caso consistió en un corte de pelo en China Town, unas bermudas nuevas, un par de tardes al sol en Bondi Beach y una semana a dieta en la que pasé más hambre que el perro de un ciego para conseguir perder sólo 300 gramos.

La fiesta estuvo muy bien, según dicen más de 50.000 personas, en tres mardi grasrecintos enormes unidos por una zona al aire libre con puestecillos de comida y con marcha hasta el amanecer a ritmos de dj´s  como David Guetta y Carl Cox y actuaciones en directo como la de George Michael o Kelly Rowlands. Bailé como un descosido (like a maniac on the dance floor) que después de tantos meses, ni me acordaba de lo que era una discoteca, incluso llegamos a un after la mar de divertido….aunque luego nos llevó dos días  recuperarnos del todo, y es que la edad no perdona y como explicábamos  a nuestros colegas australianos: “our rice is over” (se nos pasó el arroz).

Y así sin darnos cuenta, se terminó la semana en Sydney, que para mi ha sido de lo mejor del viaje, la ciudad tiene una energía especial que te invita a estar en la calle, en los parques, a pasear por el harbour y disfrutar de las vistas, a ir a la playa…y además la hemos compartido con muchos amigos, que nos han alojado, acompañado y ayudado en todo lo que estaba en sus manos….nunca olvidaré la hospitalidad australiana, desde las personas más cercanas hasta el desconocido en la calle que te pregunta si necesitas algo cuando te ve un poco perdido.

MELBOURNEDespués de Sydney fuimos a Melbourne, una ciudad muy interesante llena de teatros, museos, cafés, restaurantes y  perfecta para perderte paseando. Nos sorprendieron gratamente barrios  como Fitzroy y Collingwood llenos de tiendecitas y bares independientes y muy originales, parece que las franquicias , grandes cadenas y tiendas de marca todavía no han aterrizado por estas zonas y hacen que  cada paso por sus calles sea único y no la repetición de los mismos logotipos y grandes empresas que encuentras en el centro de cada gran ciudad del mundo.

La casa de intercambio donde nos quedamos en Melbourne era simplementeCASA MELBOURNE espectacular….en serio, era como sacada de una revista de decoración. Además, situada en frente del mar, en un barrio con mucho encanto llamado St.Kilda. También nos fuimos de cenita a un restaurante monísimo con Leight y Peter que habíamos conocido en Sydney y se ofrecieron a hacer de anfitriones en su ciudad, quizás somos pesados repitiéndolo tantas veces, pero es que los australianos nos han tratado genial allí donde hemos estado….no conozco otro sitio en el mundo (todavía) donde la gente sea tan hospitalaria y abierta a conocerte y saber de tu viaje, tu país, tu vida….es curioso además que todo el mundo es “fan” de Barcelona y el que no ha estado, sueña con ir algún día.

CENA MELBOURNE

Pero no es oro todo lo que reluce….y como no, algo nos tenía que pasar, que parece que la racha de buena suerte estaba durando demasiado. En Melbourne nos fuimos un día a comer en un restaurante en China Town, comimos, pagamos con la tarjeta (que se llevó la camarera por un par de minutos) y  nos fuimos. Esa misma noche Miguel recibe un mail del banco diciendo que hay sospechas de uso fraudulento de su tarjeta de débito. Inmediatamente llama al banco y así es, esa tarde se habían hecho 5 compras en Francia por valor de más de Fitzroy1.000euros. Le decimos al banco que eso es imposible, que estamos en Australia y la última vez que se había usado la tarjeta había sido en Melbourne en el restaurante de China Town. Nos dice el banco que hay que denunciarlo a la policía y enviarles  la denuncia para que podamos recuperar los importes defraudados. Al día siguiente nos levantamos, vamos a una comisaría y explicamos lo sucedido y cual es nuestra sorpresa cuando nos dice el señor guardia que claro….”las operaciones estan hechas en Francia y no podemos poner allí la denuncia”….mierda , mierda y mierda….tuvimos unos minutos de desesperación y de preguntarnos ¿qué coño hacemos ahora???? Total, que nos fuimos a otra comisaría distinta y volvimos a explicar todo lo sucedido, esta vez omitiendo la información de que los pagos se habían realizado en Francia. EstaFitzroy claro que nos habían robado y punto, y había sido desde Australia y casi con total seguridad  en ese puñetero restaurante, porque era el único sitio donde nuestra tarjeta había desaparecido de nuestra vista por un tiempo suficiente como para poder ser copiada. Conseguimos la dichosa denuncia y la enviamos al banco, ahora sólo queda esperar a que nos devuelvan el importe….

Como entre fiestas, timos, robos  y demás se nos ha ido un dineral en Australia, decidimos cambiar los planes y no viajar al centro del país, donde está el monte Ulurú, excursión que nos suponía como mínimo otros 1.000 dolares. Así que buscamos un vuelo para venir hasta Perth y como nos costaba lo mismo venir con Qantas que con las low-cost, pues volamos con la primera y vaya, menuda diferencia. Era el primer vuelo de todo el viaje con tu pantallita de dvd, desayuno, galletitas….¡las 4 horas se nos pasaron volando!(claro).

centro de PerthY aquí estamos en Perth, la ciudad más fea de Australia (con diferencia), pero con un clima perfecto y unas playas de película. Estamos alojados con los Smedley, familia australiana con la que hacemos el intercambio…pero esta experiencia se la dejo a Miguel para el próximo post, que yo en este ya me he enrollado bastante.

WE LOVE SYDNEY!

De un intercambio de casa en Noosa, a otro intercambio en Byron Bay. Esta vez un ático, en primera línea de playa y con una terraza estupenda… menudo partido le estamos sacando a esto del HomeExchange! Qué a gusto hemos estado en Byron Bay, un pueblecito de la costa (es el punto más oriental de Australia) dónde se juntan surferos, mochileros, playa, buceo, delfines, un faro, cafés, hippies… perfecto para relajarse y retomar el surf, que desde Costa Rica estaba abandonado.

Nuestro apartamento es el último, el de la terraza

En Byron Bay también hemos confirmado algo que ya sospechábamos: si alguien quiere tener un cuerpazo, que se olvide de gimnasios y dietas, y se ponga a hacer surf, porque en Byron, al igual que en Tamarindo (Costa Rica) se juntan los cuerpazos más impresionantes que hayamos visto nunca. Y encima, que esto ya es lo peor que te puede pasar, cuando vas a comprar al Woolworths (un Mercadona a la inglesa) te encuentras con que el 90% de la gente va a comprar descalza, en bañador y sin camiseta!!! Al final ya no compras para hacerte una tortilla de patatas (que nos encanta!) y acabas comprando una piña, una sandía y lichis (que Alvaro es capaz de comerse un kilo en una sentada).

El Woolworth's de Byron

Byron Bay

También hemos empezado a correr, no sólo influenciados por lo anterior, sino también porque en general ves a mucha gente haciendo deporte (no solo surf) y te acabas animando. Byron Bay tiene un camino perfecto para correr, que bordea las playas y llega hasta un faro precioso desde dónde las vistas son espectaculares. Es extraño, porque desde que hemos llegado a Australia, nos ha llamado la atención la cantidad de gente que vemos haciendo deporte, y sin embargo, según las noticias, 3 de cada 4 australianos tiene sobrepeso y la obesidad es un problema grave que lleva al gobierno a gastarse más de 21 millones de dolares al año. Problema o no, lo que sí hemos comprobado es que uno de los programas con más audiencia aquí es un concurso entre gente obesa (MUY obesa) dónde gana el que más peso pierde después de semanas infernales de dietas y ejercicio.  El programa se llama Biggest Loser (algo así como El Gran Perdedor) y lo más fuerte del programa es la publicidad que ponen en los intermedios. Todo son anuncios de fast food… Pizza Hut, Subway, McDonald’s, KFC…. Te dan tantas ganas de salir corriendo a comprarte una Doble Whopper que el programa en lugar de contribuir a solucionar el problema lo debe estar agravando.

De Byron Bay hemos volado a Sydney. Llegar a Sydney ha sido un poco como cumplir un sueño… oyes hablar de ella pero la ves lejos, muy lejos. Ves fotos de la Ópera, de la bahía, del puente, y piensas “Algún día”. Pues aquí estamos, y no decepciona.

Sydney

De hecho nos encanta. Y si encima tienes la suerte de quedarte en casas de amigos (gracias a Carlos, Daiel y Mike) entonces ya te integras en Sydney como si fueras uno más. Sydney es super bonita y muy agradable,  manejable y cómoda, con poco tráfico, abierta a la bahía y al mar, con muy buen transporte público, limpia, con espacios verdes (el Jardín Botanico es precioso)…. apetece pasear y conocerla.  El primer día fue eso: pasear y llegar hasta la Ópera para hacernos las fotos con la Opera y el puente al fondo….

La Ópera, vista a lo lejos desde los laterales, parece un sólo edificio, pero cuando llegas y te situas justo enfrente te das cuenta de que son tres edificios paralelos. Es más, si de lejos parece que la cubierta esté hecha de grandes placas de marmol de color crudo, cuando estás justo debajo ves que todo el techo son miles de azulejos cuadrados. Son posiblemnete dos de las cosas que mas me han sorprendido del edificio. En la visita guiada también te explican un poco de la historia, de su construcción y de su aqruitecto, y anécdotas curiosas, como que el techo (los azulejos) nunca se han tenido que limpiar o que nunca se ha desprendido ninguno….

La cubierta de la Ópera de Sydney

Y ayer, que fue cuando Spencer Tunick fotografió a 5.000 personas en pelotas enfrente de la Opera, nosotros nos lo pasamos en el hospital público St. Vincent de Sydney. 12 horas en un hospital por un dolor que Alvaro empezó a tener en el pecho al poco de llegar a Sydney. Como el dolor no fue a menos, decidimos ir al hospital. Le hicieron rayos x, análiticas de sangre, un electrocardiograma, un escaner (o CT Scan, como lo llamaron ellos), una eco…. Pensaban que era el síndrome de la clase turista (de tanto avión que cogemos). Al final parece que no es nada de lo que debamos preocuparnos y recetaron ibuprofeno y paracetamol. Nos impresionó muchísimo la profesionalidad, paciencia y amabilidad con la que todo el personal del hospital (desde médicos a celadores) trataban a los pacientes. Y era un hospital silencioso, a pesar de ser uno de los más grandes de la ciudad. Pasamos algo de nervios, y también teníamos un poco de miedo por el importe de la factura. Ya antes de ir al hospital habíamos llamado a nuestro seguro (World Nomads) y nos habían dicho que si no le ingresaban, que pagásemos la factura y luego ellos nos reembolsaban en 15 días. Pero claro, una vez en el hospital, y viendo que cada vez pedían más pruebas (sobretodo la última, el CT Scan, que debe ser carísima) empezamos a tener miedo de que la tarjeta de crédito no nos llegara para pagarlo todo. Pues nada de eso, no pagamos un duro porque cuando quisimos ir a pagar, nos dijeron que no nos peocupáramos, que el importe era elevado y ellos se encargarían de cobrar de nuestro seguro. Nos pidió los datos de la póliza de World Nomads y todo arreglado. Así de fácil. No sé si es que la mujer era muy espabilada o que están acostumbrados a situaciones parecidas, pero da gusto que el mal rato que te hace pasar una situación así no lo complique temas de pagos y burocracia.

Tienda del Barrio Chino de Sydney

Coincide que además estamos en Sydney en la semana del Mardi Gras, la fiesta del Orgullo Gay de la ciudad. Si en España los desfiles son principalmente bares y dicsotecas de noche (también hay alguna asociación y algún político, pero son los menos) aquí desfilan grupos de todo tipo, solidarizándose con el colectivo gay: bomberos, policias, familias homosexuales con hijos, los salvavidas de las playas, la empresa de transportes metropolitanos, empresas privadas (de telecomunicaciones, seguros, etc…). Es un desfile que en general sirve de reivindicación, porque también desfilan grupos que piden la legalización de la marihuana, prostitutas que quieren que se legisle su profesión….

Los policias desfilando, y el grupo pro legalizacion de la marihuana

En Sydney también hemos aprovechado para ir a las playas de Manly y Bondi, playas muy “Sydneynianas” (parece mentira que estén tan cerca de la ciudad y el mar esté tan limpio). Mientras estábamos en la playa de Manly la cerraron por alerta de tsunami a causa del terremoto en Chile pero a pesar del cierre, todos continuaron bañándose. Nos pareció extraño que los autralianos, con lo civilizados que son, no hicieran ni puñetero caso al aviso. Menos mal que al final no pasó nada. Alvaro en algú otro post ya habló de lo civilizados y amables que son los australianos, lo fácil que es tratar con ellos y lo dispuestos que están para ayudar o facilitarte las cosas (en el hospital lo volvimos a experimentar). Pues ayer, yendo a Bondi Beach, nos volvió a pasar otra que nos sorprendió a los dos. Una chica, muy guapa, empezó a hablar con nosotros en el autobús yendo a Bondi Beach. La chica estaba super relajada, nos preguntaba cosas, nos iba haciendo de guía mientras recorriamos los diferentes barrios y al final, hasta se bajó en una parada que no era la suya para acompañarnos en el camino hasta la playa. Ahora me siento un poco culpable, porque en en algún momento pensé que algo raro había, que si estaría la chica zumbada o nos acabaría pidiendo algo. Pero no, y me siento mal por pensarlo. No sé, no estoy acostumbrado….

Playa de Manly cerrada

Bondi Beach

Nos hemos reencontrado con Belinda, una voluntaria que compartió con nosotros el tiempo que estuvimos en Nicaragua siendo voluntarios para La Esperanza Granada, y con Matt, un amigo que estuvo en Barcelona hace ya unos años, que ahora vive en Nueva York y ha venido por el Mardi Gras.

Con Belinda

Y nada más. Nos quedan ya sólo tres días en Sydney y después ya para Melbourne. Hemos descartado ir al Uluru, porque supone gastarnos un dineral, y Australia está siendo bastante caro. Pero no nos importa. Si Alvaro cuando vino a Australia por primera vez hace tres años supo que iba a repetir algún día, yo tengo la misma sensación. Y entonces podré visitar el Uluru.

Termino el post con una canción, ya antigua, pero que escuchamos de un grupo de músicos callejeros en Manly Beach y nos traerá buenos recuerdos cuando la volvamos a escuchar en el futuro: Go Your Own Way, de Fleetwood Mac (y del mismo año en que nacimos). También hemos actualizado el álbum de fotos.

UNA SEMANA SIN VIAJAR

Sunshine BeachEl otro día saliendo del supermercado llovía a cántaros, así que nos refugiamos en el porche de un portal para esperar a que amainara un poco la tormenta, entonces salió una chica joven (bastante guapa por cierto), abrió el paraguas delante de nosotros sonriendo y haciendo un comentario tipo “vaya lluvia”, nosotros le contestamos, comenzamos  una pequeña conversación de un minuto y nos dijo: “vamos chicos, subir en mi coche que os acerco hasta donde estáis alojados”. Una vez en el coche continuamos hablando un poco más sobre nuestras vidas…le explicamos nuestro viaje, ella nos contó que era cantante y que de vez en cuando daba conciertos, nos pasó su web (aquí va, echarle un vistazo) y nosaquí hay coalas dimos los mails por si algún día  venía a Barcelona, que nos confesó que es uno de sus sueños….creo que la experiencia con esta australiana tan maja resume un poco mi visión de los australianos y del país en general: son hospitalarios, amables, confiados (¿será porque apenas hay delitos?) y se interesan mucho por otros países y culturas que no son la suya.

desayunando en la terracitaEsta semana hemos estado muy muuuy tranquilos, y es que el cuerpo nos pedía un poco de relax después de tanto movernos de un lado para otro, furgoneta, barco, timo de alquiler….¡llevamos una semana sin viajar! Pensaba que no lo iba a decir nunca pero echaba de menos levantarme cada día en el mismo sitio,  no tener que transportarme a ningún lado, ni buscar hostal, ni hacer y deshacer la mochila. Lo más lejos que hemos llegado ha sido a la playa y al pueblo (Noosa) donde hay cuatro tiendas y el super. Además estamos en una casa chulísima que conseguimos con el homeexchange.com y que hemos disfrutando un montón….con terracita, jardín, tostadora, lavadora….vamos, ¡como en casa! Y es que el tema este del intercambio de casas esta resultando muy positivo….esta basado  en el respeto mutuo, honestidad y también por qué no decirlo: el ahorro (que bien nos viene, porque nos estamos dejando un dineral).

Hemos conseguido casas de intercambio también en Byron Bay y  Melbourne y  en Perth nos quedaremos en otra casa pero con la familia dentro (no tenían ahora vacaciones para poder irse), pero ellos están encantados con que vayamos porque  nos dijeron que les gusta tener huéspedes, estudian español  y les encantan las tapas (pobrecitos,¿ se pensaran que les vamos a cocinar buenas tapas?…). Nos han dado tan buen rollo que aunque convivir con una familia (con tres niñas pequeñas) en un principio no era nuestra idea, ahora estamos deseando conocerlos y ver de cerca como vive el día a día una familia australiana.

Fraser islandEl otro día hicimos un súper Tour a Fraser Island…y  espero que sea  el último Tour organizado tipo “corre-corre-y-ves-en-un-día-lo-que-se-debería-en-3” Allí todo el día subidos  al mini bus de un lado para otro , haciendo paradas de 10 minutos para hacer la foto de rigor Lake Mckenzie,Fraser Islandy volver a subir. Aquí tengo que hacer una mención especial al señor conductor del mini-bus, que el buen hombre no sólo conducía por caminos de arena, ríos y otros impedimentos, sino que al mismo tiempo iba dando todo tipo de información sobre la geografía, flora y fauna de la isla, su historia y otra anécdotas para entretenernos. Todo esto gracias a un micrófono pegado a la oreja tipo Madonna en los 90 y  con la mejor de sus sonrisas,  que no perdió ni un solo segundo de las 12 horas que duró el Tour. Por si esto fuera poco….al medio día sacó del mini-bus todos los instrumentos de pic-nic y ¡¡nos hizo la comida!!  Con una barbacoa, haciendo filetes de carne, pescado, verduras…luego lo recogió, limpio todo y a conducir otra vez .Esto es algo que no hemos encontrado másFraser Island tour de una vez, las empresas (no era su negocio, era un empleado de una gran empresa de tours) se ahorran hasta el último céntimo en personal y  como resultado te encuentras  a estos “hombres orquesta” que lo mismo te explican la fotosíntesis del eucalipto  como que te hacen un huevo frito.

El fin de semana nuestros amigos y huéspedes couchsurfers de Brisbane Josef y Damien nos invitaron a pasar el día en Eumundi y después a una barbacoa en casa de su amiga brasileña Anelisa en Mooloolaba, donde lo  pasamos  aussie pussie genial, disfrutado de una buena comilona y muchas risas.(MUCHAS GRACIAS POR TODO CHICOS)

En Eumundi era el día del mercadillo, que nada tiene que ver con los rastrillos de España de las 3 tangas a 2€, en este había un montón de puestecitos con todo tipo de artesanía, objetos curiosos, frutas y verduras traídas por los propios granjeros, masajes, médiums  y un montón de paradas con comidas de todo el mundo: japones, indio, chino, alemán…incluso había un puesto de paellas y otro de “spanish tapas” cuyo plato estrella era la tapa de chorizo con cus-cus…vaya, un español un poco sospechoso….

barbacoa aussie pussie

OJOS VERDES: ¡TIBURÓN!

Empiezo el post narrando tres “cosas” malas que nos han pasado en la última semana (y lo hago con la intención de dejarlas enterradas y olvidadas, porque paso de que me amarguen lo mucho que En el Spirit of Freedom, preparados para bucearme esta gustando Australia). No sé si puede considerarse una racha de mala suerte, pero creo (¡espero!) que no sucedan más. Dicen que a la tercera va la vencida, y además, ayer por la mañana, como punto final, se me ha cagado una gaviota encima mientras paseábamos por Brisbane. La primera mala experiencia: una tormenta en Cairns me peta el cargador del ordenador (aunque podría ser peor, y haberme petado el ordenador en sí, el maldito cargador me ha costado una pasta).

La segunda es la peor de todas. Se nos ocurre, para ahorrar pasta, hacer una “relocation” de una autocaravana desde Cairns a Brisbane. Un “relocation” es cuando a la empresa de alquiler le interesa tener el vehículo un día determinado en un lugar concreto, y por poca pasta al dia (en nuestro caso, un dolar al día), te dejan a ti hacer el traslado. Teniamos tres días para hacer 1700 kilometros. Cuando la fuimos a recoger, estaba en tan mal estado y tan sucia, que cuando nos dieron el papel para repasarla (no se dignaron en hacer el chequeo con nosotros) habia tantas cosas, que apuntamos sólo tres. El koala que hemos visto en NoosaPensamos que si teníamos que apuntarlas todas, ¡no acabaríamos nunca!. Se lo dijimos así a los chicos, y nos reconocieron que estaba muy mal, que no nos preocupáramos y que la devolviéramos como está.  Bueno, pues cuando la devolvemos, empiezan a encontrale pegas a la caravana y ¡nos responsabilizan a nosotros!. Daba igual lo que djeramos…. se amparaban en que al recogerla no constaba ningún desperfecto por escrito. En fin, y para abreviar, lo que tendría que haber sido un viaje de 3 dolares más gasolina nos ha salido por 1300 dolares más gasolina (porque directamente se han cobrado el depósito que nos bloquearon en la tarjeta de crédito al recogerla). ¡Unos cabrones! Yo creo que es una táctica para hacer dinero con las relocations, pero no nos pillan otra vez: si vuelvo a alquilar lo que sea, hago un video y tomo fotos.

cruzando una calle en Brisbane

Por último, y para acabar con esto, antes de ayer me pego un baño de 20 minutos en unas piscinas públicas que hay aqui en Brisbane (por cierto, en Cairns y en Brisbane, y posiblemente en otras ciudades de Australia, hay piscinas públicas, con parques y barbacoas, todo abierto, sin verjas ni vallas, donde todo el que quiera puede bañarse y cocinar (no quiero pensar cómo estarían en España si existiera algo así). Pues después del super baño, me doy cuenta de que llevo en el bolsillo nuestro unico telefono movil desbloqueado y para el que habíamos comprado una tarjeta SIM australiana hacia nada. Bueno, como dice Con Josef, couchsurfer, en el barrio Chino de Brisbane, el dia de año nuevoAlvaro, típica cosa de chorrete. Hemos comprado un teléfono nuevo y la tarjeta nos la han tenido que volver a hacer. Problema arreglado.

Vale. Ya está de cosas malas porque al final va a parecer que no estamos disfrutando Australia, y no es verdad. A pesar de esos pequeños disgustos estamos disfrutando muchísimo.

Llegamos a Australia el día 3 de febrero desde Nueva Zelanda, directamente a Cairns, y el dia 4 nos metimos en un barco para pasarnos 5 días haciendo submarinismo por el Mar de Coral. Tenía muchas ganas de bucear en Australia y ahora que ya lo he hecho, ha sido el mejor buceo desde que empecé con el submarinismo. Cada día hemos hecho de 4 a 5 inmersiones, y en todas, si a un lado dejas paredes de coral con mil colores (amarillo, naranja, verde fluor, azul, lila…) por el otro te van pasando tiburones, tortugas, bacalaos gigantes de un metro por un metro, bancos de sardinas, “Nemos”.. de todo! hemos hecho una inmersión nocturna, que acojonan bastante, porque es como meterse en un mar de color negro, dónde lo unico que ves es aquello que ilumine tu linterna (o la de tCIMG3860u compañero) y alrededor solo tienes oscuridad de color negro intenso. Si ves unos ojos verdes a lo lejos, son tiburones, si son rojos, son crustáceos…. Todo se vuelve mucho más misterioso. …  La inmersión empezó bastante “movidita” porque la zodiac nos dejó en un punto con corriente y medusas (que no vimos, era de noche). Nada mas caer al agua, me pica una en toda la mano. Empecé a gritar del dolor, mientras la corriente nos llevaba, y el instructor nos gritaba para que nos mantuviéramos unidos e iniciáramos el descenso lo antes posible (y así evitar más medusas en la superficie). Bueno, pues con tanto grito, en medio del mar y todo a oscuras, te acojonas (Alvaro luego me reconoció que con los nervios se meo encima!). Además de bucear, también hemos comido como reEn la GoMA de Brisbane, en una exposición de arte asiáticoyes. En el barco, si no estabas buceando, estabas comiendo o durmiendo. Menuda diferencia pasar de comer una vez al día como hacíamos en Nueva Zelanda a comer 5 veces!

Del barco, a Cairns otra vez, y de ahí a Brisbane. En Brisbane nos hemos quedado con Josef y Damien, una pareja de couchsurfers que han sido encantadores con nosotros. Hemos vuelto a tener la sensación de estar en una ciudad grande (Brisben la playa de Noosaane tiene casi dos millones de habitantes) y además de disfrutar de las piscinas públicas y pasear por la rivera, hemos visto una exposición de arte asiático moderno que nos ha encantado en la nueva Gallery of Modern Art (GoMA).

Y si en Brisbane hemos hecho uso del “couchsurf”, gracias al HomeExchange (Intercambio de Casas) que nos enseñaron Pablo y Elena nos hemos venido a Noosa y vamos a pasarnos una semanita entera en una pedazo de casa que nos parece mentira poder tenerla para nosotros solos. Noosa, un pueblecito en la costa a dos horas de Brisbane, es según la guía, el sitio más “hip” de Australia (lo de “hip” es una mezcla de chulo-pijo-con encanto…. no sé cómo se traduciria) así que va a ser el sitio perfecto para disfrutar de la playa, hacer un poco de surf (la casa tiene tablas en el garaje) y descansar. Que no es que estemos cansados, pero si estamos hartos de estar todo el día pensando cómo llegar de un lado a otro. Ah! Y aqui en Noosa hemos visto un koala… ¡lo tenemos todo!Nuestra casa en Noosa!