De un intercambio de casa en Noosa, a otro intercambio en Byron Bay. Esta vez un ático, en primera línea de playa y con una terraza estupenda… menudo partido le estamos sacando a esto del HomeExchange! Qué a gusto hemos estado en Byron Bay, un pueblecito de la costa (es el punto más oriental de Australia) dónde se juntan surferos, mochileros, playa, buceo, delfines, un faro, cafés, hippies… perfecto para relajarse y retomar el surf, que desde Costa Rica estaba abandonado.

En Byron Bay también hemos confirmado algo que ya sospechábamos: si alguien quiere tener un cuerpazo, que se olvide de gimnasios y dietas, y se ponga a hacer surf, porque en Byron, al igual que en Tamarindo (Costa Rica) se juntan los cuerpazos más impresionantes que hayamos visto nunca. Y encima, que esto ya es lo peor que te puede pasar, cuando vas a comprar al Woolworths (un Mercadona a la inglesa) te encuentras con que el 90% de la gente va a comprar descalza, en bañador y sin camiseta!!! Al final ya no compras para hacerte una tortilla de patatas (que nos encanta!) y acabas comprando una piña, una sandía y lichis (que Alvaro es capaz de comerse un kilo en una sentada).


También hemos empezado a correr, no sólo influenciados por lo anterior, sino también porque en general ves a mucha gente haciendo deporte (no solo surf) y te acabas animando. Byron Bay tiene un camino perfecto para correr, que bordea las playas y llega hasta un faro precioso desde dónde las vistas son espectaculares. Es extraño, porque desde que hemos llegado a Australia, nos ha llamado la atención la cantidad de gente que vemos haciendo deporte, y sin embargo, según las noticias, 3 de cada 4 australianos tiene sobrepeso y la obesidad es un problema grave que lleva al gobierno a gastarse más de 21 millones de dolares al año. Problema o no, lo que sí hemos comprobado es que uno de los programas con más audiencia aquí es un concurso entre gente obesa (MUY obesa) dónde gana el que más peso pierde después de semanas infernales de dietas y ejercicio. El programa se llama Biggest Loser (algo así como El Gran Perdedor) y lo más fuerte del programa es la publicidad que ponen en los intermedios. Todo son anuncios de fast food… Pizza Hut, Subway, McDonald’s, KFC…. Te dan tantas ganas de salir corriendo a comprarte una Doble Whopper que el programa en lugar de contribuir a solucionar el problema lo debe estar agravando.
De Byron Bay hemos volado a Sydney. Llegar a Sydney ha sido un poco como cumplir un sueño… oyes hablar de ella pero la ves lejos, muy lejos. Ves fotos de la Ópera, de la bahía, del puente, y piensas “Algún día”. Pues aquí estamos, y no decepciona.

De hecho nos encanta. Y si encima tienes la suerte de quedarte en casas de amigos (gracias a Carlos, Daiel y Mike) entonces ya te integras en Sydney como si fueras uno más. Sydney es super bonita y muy agradable, manejable y cómoda, con poco tráfico, abierta a la bahía y al mar, con muy buen transporte público, limpia, con espacios verdes (el Jardín Botanico es precioso)…. apetece pasear y conocerla. El primer día fue eso: pasear y llegar hasta la Ópera para hacernos las fotos con la Opera y el puente al fondo….
La Ópera, vista a lo lejos desde los laterales, parece un sólo edificio, pero cuando llegas y te situas justo enfrente te das cuenta de que son tres edificios paralelos. Es más, si de lejos parece que la cubierta esté hecha de grandes placas de marmol de color crudo, cuando estás justo debajo ves que todo el techo son miles de azulejos cuadrados. Son posiblemnete dos de las cosas que mas me han sorprendido del edificio. En la visita guiada también te explican un poco de la historia, de su construcción y de su aqruitecto, y anécdotas curiosas, como que el techo (los azulejos) nunca se han tenido que limpiar o que nunca se ha desprendido ninguno….

Y ayer, que fue cuando Spencer Tunick fotografió a 5.000 personas en pelotas enfrente de la Opera, nosotros nos lo pasamos en el hospital público St. Vincent de Sydney. 12 horas en un hospital por un dolor que Alvaro empezó a tener en el pecho al poco de llegar a Sydney. Como el dolor no fue a menos, decidimos ir al hospital. Le hicieron rayos x, análiticas de sangre, un electrocardiograma, un escaner (o CT Scan, como lo llamaron ellos), una eco…. Pensaban que era el síndrome de la clase turista (de tanto avión que cogemos). Al final parece que no es nada de lo que debamos preocuparnos y recetaron ibuprofeno y paracetamol. Nos impresionó muchísimo la profesionalidad, paciencia y amabilidad con la que todo el personal del hospital (desde médicos a celadores) trataban a los pacientes. Y era un hospital silencioso, a pesar de ser uno de los más grandes de la ciudad. Pasamos algo de nervios, y también teníamos un poco de miedo por el importe de la factura. Ya antes de ir al hospital habíamos llamado a nuestro seguro (World Nomads) y nos habían dicho que si no le ingresaban, que pagásemos la factura y luego ellos nos reembolsaban en 15 días. Pero claro, una vez en el hospital, y viendo que cada vez pedían más pruebas (sobretodo la última, el CT Scan, que debe ser carísima) empezamos a tener miedo de que la tarjeta de crédito no nos llegara para pagarlo todo. Pues nada de eso, no pagamos un duro porque cuando quisimos ir a pagar, nos dijeron que no nos peocupáramos, que el importe era elevado y ellos se encargarían de cobrar de nuestro seguro. Nos pidió los datos de la póliza de World Nomads y todo arreglado. Así de fácil. No sé si es que la mujer era muy espabilada o que están acostumbrados a situaciones parecidas, pero da gusto que el mal rato que te hace pasar una situación así no lo complique temas de pagos y burocracia.

Coincide que además estamos en Sydney en la semana del Mardi Gras, la fiesta del Orgullo Gay de la ciudad. Si en España los desfiles son principalmente bares y dicsotecas de noche (también hay alguna asociación y algún político, pero son los menos) aquí desfilan grupos de todo tipo, solidarizándose con el colectivo gay: bomberos, policias, familias homosexuales con hijos, los salvavidas de las playas, la empresa de transportes metropolitanos, empresas privadas (de telecomunicaciones, seguros, etc…). Es un desfile que en general sirve de reivindicación, porque también desfilan grupos que piden la legalización de la marihuana, prostitutas que quieren que se legisle su profesión….

En Sydney también hemos aprovechado para ir a las playas de Manly y Bondi, playas muy “Sydneynianas” (parece mentira que estén tan cerca de la ciudad y el mar esté tan limpio). Mientras estábamos en la playa de Manly la cerraron por alerta de tsunami a causa del terremoto en Chile pero a pesar del cierre, todos continuaron bañándose. Nos pareció extraño que los autralianos, con lo civilizados que son, no hicieran ni puñetero caso al aviso. Menos mal que al final no pasó nada. Alvaro en algú otro post ya habló de lo civilizados y amables que son los australianos, lo fácil que es tratar con ellos y lo dispuestos que están para ayudar o facilitarte las cosas (en el hospital lo volvimos a experimentar). Pues ayer, yendo a Bondi Beach, nos volvió a pasar otra que nos sorprendió a los dos. Una chica, muy guapa, empezó a hablar con nosotros en el autobús yendo a Bondi Beach. La chica estaba super relajada, nos preguntaba cosas, nos iba haciendo de guía mientras recorriamos los diferentes barrios y al final, hasta se bajó en una parada que no era la suya para acompañarnos en el camino hasta la playa. Ahora me siento un poco culpable, porque en en algún momento pensé que algo raro había, que si estaría la chica zumbada o nos acabaría pidiendo algo. Pero no, y me siento mal por pensarlo. No sé, no estoy acostumbrado….


Nos hemos reencontrado con Belinda, una voluntaria que compartió con nosotros el tiempo que estuvimos en Nicaragua siendo voluntarios para La Esperanza Granada, y con Matt, un amigo que estuvo en Barcelona hace ya unos años, que ahora vive en Nueva York y ha venido por el Mardi Gras.

Y nada más. Nos quedan ya sólo tres días en Sydney y después ya para Melbourne. Hemos descartado ir al Uluru, porque supone gastarnos un dineral, y Australia está siendo bastante caro. Pero no nos importa. Si Alvaro cuando vino a Australia por primera vez hace tres años supo que iba a repetir algún día, yo tengo la misma sensación. Y entonces podré visitar el Uluru.
Termino el post con una canción, ya antigua, pero que escuchamos de un grupo de músicos callejeros en Manly Beach y nos traerá buenos recuerdos cuando la volvamos a escuchar en el futuro: Go Your Own Way, de Fleetwood Mac (y del mismo año en que nacimos). También hemos actualizado el álbum de fotos.
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