Algo que nos ha llamado mucho la atención de Filipinas es que en comparación con otros países del sudeste asiático, aquí hemos encontrado muy pocos mochileros. Los pocos turistas que hemos visto son señores gordos y mayores acompañados de chicas filipinas a las que doblan o triplican la edad. Hombres fanfarrones, que se las dan de millonarios y presumen de sus conquistas a las que no tratan demasiado bien. Para hacerse una idea del ambientillo de los sitios de playa, en Alona Beach (Panglao Island), los vendedores ambulantes tienen gafas de sol, pulseritas y Viagra…. (sobran los comentarios).
Quizás por esto del turismo sexual y por lo pobre que es el país, mucha gente cuando te ve, se le enciende el símbolo del euro en los ojos o la esperanza de una vida mejor en Europa. Creen que todo occidental está forrado y deseando dejarse la pasta o tener sexo con alguna chica, así que es difícil mantener una conversación normal con alguien sin que tarde o temprano te ofrezcan algo: una moto, un tour, un masaje, un hotel, una chica…
Nosotros, lo mejor de Filipinas lo hemos vivido en el fondo del mar. Hemos podido bucear en todas las islas donde hemos estado y además a muy buen precio. Como resumen de todo lo que hemos visto y para no aburrir con el tema del buceo diré que nos encantaron las inmersiones en Apo Island con una visibilidad de más de 25 metros, que conseguimos ver el famoso tiburón zorro y que yo me acojoné bastante al verlo (media unos 4 metros de largo). Una experiencia alucinante fue bucear en la Isla Pescador entre bancos de cientos (o quizás miles) de sardinas…son muy brillantes y cuando estás en medio es como estar rodeado de lucecitas pequeñas que se mueven en la misma dirección, como un viaje por el espacio en las películas de ciencia ficción.
Otras cosas curiosas que hemos encontrado en Filipinas son las peleas de
gallos, son muy populares, y mucha gente tiene en su corral gallos bien hermosos a los que cuidan y dan de comer con esmero con el fin de prepararlos para las peleas. No fuimos a ver ninguna porque nos daba un poco de yuyu. También el hecho de que muchos señores llevan las uñas largas y muy bien arregladas, algunos incluso pintadas con llamativos colores.
Y después de estas últimas semanas de islitas, pueblecitos y playitas, nos vamos a Hong Kong primero y a Tokio después, un cambio de chip radical, con muchas ganas de perdernos y disfrutar del caos de las grandes ciudades.
Por último (y este párrafo lo escribo sin que se entere Miguel) comentaros que su cumpleaños es el próximo 1 de Julio y estoy seguro que le haría muchísima ilusión recibir algunas felicitaciones de nuestros fieles seguidores de melargodeviaje.
Debe ser algo bastante frecuente en los viajes largos, en los que la mente, “libre”del estrés del día a día y lejos de todo lo que representa, se entretiene en pensar cualquier cosa. Sobretodo sucede cuando viajas (o sea, desplazándome de un sitio a otro) porque son horas y horas, metidos en barcos, trenes, estaciones de buses, esperando en puertas de embarque, viajes eternos en autobuses nocturnos…. escuchando música (o no) y viéndolo todo pasar delante de ti….




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