WELLCOME TO SPAIN!

El viaje Barcelona-Zaragoza en Ave ahora me parece algo así como un milagro, recorrer más de 300km en 1h y 26min y además en un tren tan nuevo, espacioso y limpio…Lo disfruté como quien vuela en First class con Emirates.

Por los túneles de la estación de Sants caminaba junto tres japoneses con cara de perdidos y un poco acojonados, agarrando el bolso y las maletas como si fuera a pasar un huracán en cualquier momento y se lo fuera a llevar todo volando. Sentí tal simpatía hacia ellos que no pude evitar preguntarles:

- “where are you from?”japoneses en japón

-“Japan”(con una enorme sonrisa)

-“Wellcome to Spain!”

Este pequeño acercamiento explica bastante cómo me siento después de este año de viaje: agradecido. Contento de haber podido conocer tantos países, formas de vida, culturas y personas tan distintas. En deuda, por lo bien que he sido tratado, por la hospitalidad, curiosidad y cariño con el que se nos ha recibido una y otra vez…¡Cómo me gustaría que todos los viajeros que vengan a España se sintieran igual!

También afortunado por haber nacido en un país donde a pesar de mil problemas cómo crisis económicas, estatutos impugnados o volcanes puñeteros, la mayoría de la gente tiene un sitio que no es el suelo donde dormir, colegios donde educar a sus hijos, hospitales públicos, agua potable saliendo del grifo y la libertad para pensar, decir y opinar lo que le de la gana.

Los últimos días de viaje  los pasamos en Yogjakarta   visitando algunos de los templos más bonitos de Indonesia: Borobudur y Prambanan ,  preciosos  y además muy bien conservados.

BorobudurPrambanan

La compra de souvenirs de última hora también ocupó buena parte nuestro tiempo, el regateo que hace tiempo aborrecía, ha acabado siendo una disciplina aprendida y mejorada en esta vuelta al mundo. Incluso el otro día acompañé a mi madre a la tienda de enmarcaciones y no pude evitar el impulso de pedir un descuento al señor enmarcador (que fue de un 10% y muy bienvenido).

post3De Jakarta no vimos demasiado, por eso no quiero opinar mucho, estuvimos sólo un día y estábamos un poco cansados después de los interminables viajes que supone atravesar por tierra la isla de Java. También  con la cabeza más pensando en la vuelta que en descubrir aquella megaurbe llenita de coches y grandes centros comerciales.

Para mi la vuelta esta yendo muy bien, estoy disfrutando mucho de volver a estar con la familia, de ver a los amigos, pasear por Barcelona, Zarargoza  y de gozar de todas esos pequeños hábitos que en tu día a día no aprecias, pero que después de un largo viaje echas de menos: el olor a suavizante de las sábanas, sentarte tranquilo en tú váter con una amena revista, un vasito de gazpacho mientras esperas a que esté la comida lista,  el mercadona, echarte colonia, tumbarte en el sofá después de comer y quedarte dormido escuchando telebasura….

Aunque también se que son muchas las cosas que voy a echar de menos de estar viajando, como la sensación de libertad, conocer a gente distinta cada día, despertarte cada mañana y pensar en qué te apetece hacer o revisar unos cuantos restaurantes antes de decidir en cual desayunar, comer o cenar.

Pero esta claro que no se puede tener todo y además al mismo tiempo en esta vida, así que lo mejor será  disfrutar de todas aquellas cosas buenas que tengo “ahora” -¡que también son muchas!-, y seguir ilusionándome con otros sueños que algún día espero cumplir. Viajar durante un año y dar la vuelta al mundo en su día también fue un sueño que hoy, hecho realidad, me  hace sentir más rico y no precisamente de dinero.

Así que nada… a seguir cumpliendo sueños , o  al menos intentarlo, que como decían esas dos grandes sabias: “sólo se vive una vez” (Azucar Moreno).

saltando

VOLVER

Esto se acaba. En menos de 5 días estamos de vuelta en Barcelona. Parece que fue ayer cuando estábamos pensando en qué  meter en la maleta o qué países visitar… y sin embargo ya ha pasado casi un año. Estoy inquieto. No tanto por lo que me voy a encontrar a la vuelta, sino más bien por cómo voy a encajar yo, después de este año, en esa realidad. También estoy orgulloso porque he conseguido cumplir un sueño, y lo hago regresando junto a Álvaro.

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Tengo ganas de volver, de ver a mi familia y amigos,…. Tengo ganas de dormir en mi cama sin preocuparme de si habrán bed bugs o no…. de ducharme con mis toallas…. de tomarme un cafe de cafetera o un yogur… de llevar ropa limpia que huela a detergente…. Pero aunque tenga ganas de todo eso, también sé que al poco tiempo de volver, tendré ganas de viajar de nuevo. Lo explican muy bien Pablo y Elena en su último post. Cuando tengáis un momento leedlo porque está muy bien. Así que no sé…. a ver cómo va esa adaptación. Ya os la contaremos a la vuelta.

Después del viaje infernal desde Lombok hasta Bali, rodeados de gente vomitando, decidimos parar unos días en Kuta. Que sí, es un lugar turístico y algo masificado, pero no nos vino mal después de varios días haciendo de Robinsones en las islas Gili.

El primer día, a un parque acuático dónde disfrutamos como enanos, tirándonos por toboganes de agua que hacían piruetas, tirabuzones, y caídas en picado. Como había poca gente y no tuvimos que hacer casi colas, nos tiramos tantas veces que nos salieron morados en el culo.

En el parque acuático, con el tobogán Climax de fondo

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Y para morados, como nos pusimos en una panadería que descubrimos enfrente del paque acuático. Se llama Breadtalk, y te venden los bollos y los croisssants como si fuesen delicatessen. Baratos (a 6000 rupias el bollo – medio euro-) y riquísimos. Nos pusimos las botas.

Con nuestras bandejitas de bollos en BreadTalk

Morados nos pusimos

Aprovechamos también para visitar el templo de Tanah Lot, que es interesante porque puedes acceder a él sólo cuando la marea baja.

El templo de Tana Olot, con la marea baja

Lo fuerte fue que mientras estábamos en el templo, un chico pidió hacerse un foto con nosotros, y al chico le siguieron varias chicas, mujeres y hombres. Todos Indonesios, que posaban con nosotros como si fuésemos sus novios, sobrinos, hijos….

¿Foto de família?

A Tanah Lot llegamos con unas motillos que alquilamos,  y el camino fue precioso, atravesando campos de arroz interminables.

Campos de arroz camino de Tanah Lot

A la vuelta sin embargo, el atasco que pillamos fue monumental. Coches, camiones, motos por todos lados….. todos intentando hacerse un hueco para poder circular. Nunca he visto un atasco igual.

En medio del atasco de vuelta a Kuta

Me pilla algo así en Barcelona y me vuelvo loco. Pero allí no, no sé si es que están acostumbrados o será su religión (en Bali la mayoría son Hindús), que nadie pierde los nervios…. ni pitos, ni malas caras ni insultos. Allí los únicos estresados (y flipados) eramos los guiris.

Tuvimos también una noche en la que salimos, con travesti incluída, que se fotografió con nosotros cuál diva.

Con "Beyoncé"...

Dejamos la isla de Bali para venirnos a la isla de Java y ver el amanecer en el volcán Bromo. El viaje, aunque sin vomitonas ajenas, fue interminable. 8 horas metidos en un cacharro de autobús y todos los hombres fumando como carreteros. En Indonesia se fuma MUCHO (sobretodo los hombres) y la prohibición de fumar en lugares públicos no la conocen.  A pesar del coñazo que fue el viaje, las vistas del volcán Bromo lo merecen.

Pasamos noche en Cemoro Lawang, el pueblecito que está en las faldas del volcán a unos 2000 metros de altitud. Hace frío y da más la impresión de estar en un pueblecito del Tibet que en uno de Indonesia. Te pegas un super madrugón (a las 3:30 de la madrugada) para ir a ver el amancer junto al volcán. Las vistas son impresionantes… un paisaje lunar con cráteres soltando humo. Lo malo quizás es que hay mucha gente, pero aún así es espectacular.

Vistas del volcán Bromo al fondo, al amanecer desde el viewpoint

De ahí, vas al borde del cráter, y la subida la puedes hacer en caballo o andando. Nosotros optamos por subir a pie, y llegas arriba derrengado porque la subida y las escaleritas del final tienen tela.

El cráter, y las escaleras a mano derecha

Las vistas desde el crater, con un templo al fondo

Uno de los males necesarios que tienes que pasar si quieres ver el Bromo es la estación de autobuses de Probolinggo, a 30 km del volcán. La guía habla de ella como un lugar en el que tener cuidado por estar llena de ladrones, timadores y aprovechados que intentan venderte los billetes de bus 4 veces más caros. Lo malo es que si viajas con bajo presupuesto y de forma independiente, para llegar o salir del Bromo tienes que pasar necesariamente por ella. A nostros nos tocó al irnos del volcán, pero aún así, pudimos evitar entrar en la terminal, colocándonos directamente en la salida de los autobuses y casi asaltando al primero que vimos salir con rumbo a la ciudad de Surabaya.

En Cemoro Lawan tres horitas estuvimos esperando a la furgoneta

Si es que basta que la guía te hable de un sitio en el que tener cuidado para que cambies el chip y volverte super receloso. Tanto es así, que ya dentro del autobús, y para evitar que nos timaran, a Fran no se le ocurre otra cosa que sacarle su iPhone a la mujer que tenía al lado y pedirle que le dijera el precio del billete. La mujer debió flipar (y todo el autobús, porque al ser los únicos guiris, estaban todos pendientes de lo que hacíamos) pero  fue encantadora y asumió su papel protector durante todo el viaje: nos quiso comprar galletas, mandaba callar a otros cuando hablaban de nosotros….

A Surabaya llegamos 5 horas más tarde, hartos de tanto bus, y con la intención de coger un tren que nos transportara durante toda la noche hasta la ciudad de Yogyjakarta (y así de paso nos ahorrábamos una noche de hotel).

No, no somos masocas y no nos apasiona la idea de hacer un viaje en tren de 5 horas después de uno en bus de otras 5. Pero como sabemos que los desplazamientos  son una tortura, preferimos agruparlos, para llegar antes a nuestro destino y disfrutar de más tiempo “quietos” en un lugar.

En un bus....

De ahí nuestra desesperación en Surabaya al descubrir que el tren no salía hasta las 7 de la mañana del día siguiente. Por suerte, una mujer debió darse cuenta de nuestra situación, y se ofreció para llevarnos en su coche, con su marido, a un hotel. Otro ejemplo de “la bondad de los desconocidos”…. como  tantos otros que hemos tenido en esta vuelta al mundo.

A Alvaro desde España le va a tocar escribir la última entrada con las aventuras de Indonesia, y después posiblemente escribamos alguno más que recoja algo de información práctica. No pretendemos ser gurús de viajes ni dar lecciones de nada. Pero quizás sean datos que a otros viajeros sirva.

Termino aquí el post. El último que escribo de viaje. Muchas gracias a todos los que nos habéis ido siguiendo en esta vuelta. Mil gracias por vuestros comentarios y mails, por vuestro apoyo, ánimos y consejos. Terminamos el viaje con la sensación de haber conocido a gente estupenda, tanto virtualmente como en ruta. De veras os decimos que nos hemos sentido muy afortunados de poder compartir esta aventura con todos vosotros.

A tod@s, con MUCHO cariño, un fuerte abrazo.

Hasta pronto!

GOOD LUCK FOR YOU!

-“¿Cuanto cuesta una habitación/una botella de agua/cualquier cosa?”
-“300.000 rupias/10.000 rupias/lo que sea”
-“Puedes hacernos un precio mejor”
-“No, no, ya es muy barato, es mi último precio”
-“Te damos 200.000/5.000/la mitad de lo que sea y good luck for you”

Este dialogo lo hemos aprendido y posteriormente repetido de forma rutinaria desde que llegamos a Indonesia el pasado 23 de Julio. Somos Fran y Jaime, dos amigos de Alvaro y Miguel, y hemos tenido la suerte de compartir esta última etapa de su viaje con ellos.

Este año al planear nuestras esperadas vacaciones teníamos una doble motivación, por un lado disfrutar del merecido descanso anual, planeando con ilusión desde los meses anteriores, vuelos, sitios que visitar, rutas…y por otro, teníamos la ilusión de volver a reencontrarnos con dos de nuestros mejores amigos, que como todos sabéis llevan 11 meses recorriendo el mundo.

CIMG8289Dos días después de aterrizar en Bali, y tras pasar una noche en una casa mansión al sur de Bali (gracias a los contactos de Alvaro y Miguel) nos dirigimos en un coche alquilado al centro de la isla, a la ciudad de Ubud, considerada la capital cultural de Bali. Rodeada de arrozales, es una ciudad tranquila pero con las comodidades y la amabilidad (y los buenos precios) que un turista occidental puede esperar del sudeste asiático. La ciudad esta rodeada de tiendas de muebles, puestos de artesanía y mercados donde regatear y practicar el dialogo que encabeza la entrada de este blog.

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que monosUna de las cosas que hicimos aquí fue visitar el bosque de los monos; es un parque al sur de la ciudad, que como podréis imaginar por su nombre, está lleno de monos. Además de monos hay unos cuantos templos hinduistas, y lo interesante es que mientras tú haces la visita turística de rigor, los lugareños practican su culto en el templo y sus ritos ajenos a la presencia de los visitantes. Los monos, por su parte, están de un lado a otro del bosque y tan sólo rompen su rutina si algún turista les ofrece un puñado de plátanos.

Tras unos días en el centro de Bali, pusimos rumbo a la costa este para tomar un barco hasta las islas Gili (Lombok). Se trata de tres pequeñas islas: Gili Air, Meno y Trawangan, bañadas por aguas azul turquesa y en las que no circula ningún vehículo.

Nuestra primera parada fueron 4 días en Gili Trawangan, la segunda de las islas por número de habitantes y la primera por número de turistas. Aquí hay una oferta vacacional variada, playas tranquilas en la costa este y playas con estilosas hamacas y música house de fondo en la costa oeste; Resorts de lujo y sencillos bungalows; restaurantes occidentalizados y puestos callejeros, donde comer estupendos Nasi Goreng; discotecas llenas de gente y tranquilos locales para tomar una copa mientras se pone el sol… Nosotros nos decidimos por los sencillos bungalows y las copas mientras veíamos al atardecer y alternamos entre las playas de la costa este y oeste y entre los restaurantes y los puestos callejeros de comida.

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En esta isla también recordamos los clásicos cines de verano en versión tropical; cada día proyectan 2 películas que puedes ver recostado en hamacas en la arena. Es curioso como a 12500 km de casa, algo tan rutinario como ver una película se puede convertir en una experiencia maravillosa. No sabemos si será el hecho de estar de vacaciones, la distancia de casa o el exotismo de otras culturas pero valoras de distinta manera acciones tan sencillas como un cine al aire libre, una cerveza viendo el atardecer o dormirte oyendo los grillos y los gekos de fondo.

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Así pasaron los 4 días decidiendo entre a que playa ir, donde comer, donde merendar y donde cenar.
Buscando mejorar la experiencia dimos el salto de Gili a Gili.

En Gili Meno la cosa cambia. Es la isla más pequeñas de las tres (tan sólo

CIMG8479300habitantes), y no demasiados turistas. La isla se puede recorrer de punta a punta a pie y la tranquilidad que allí se respira sólo se ve alterada por la llamada al rezo desde la mezquita. No hay discotecas, ni hay vehículos de motor, solo bicicletas y carros tirados por caballos, dos pequeñas tiendas, algunos restaurantes y bares y un par de sitios para conectarse a internet. Allí estuvimos 2 días, disfrutando el placer de no hacer nada, de ir a la playa, hablar, y ponernos al día.

Además de sol, playa y tranquilidad, en esta isla se puede probar una excelente comida local en sus  sencillos restaurantes, de los que no nos resistimos a recomendar el “Jali Café” y su masaladosa con salsa de curry.

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Cuando quieres exprimir al máximo tus 3 semanas de vacaciones, te obligas a continuar y abandonar sitios paradisíacos en contra de lo que te dicta el corazón. De esta manera decidimos abandonar las islas Gili para intentar descubrir Lombok.

CIMG8455Cualquiera de las tres Gili está conectada con Lombok mediante ferrys, shuttles o barcos públicos a diario. Nos decidimos por la última y con diferencia más barata de las tres opciones.

Así llegamos a Bangsal, una de los puertos de entrada de la isla.

Tan pronto como divisamos tierra firme pudimos distinguir un gran número de personas en la orilla de la playa. Ya la Lonely Planet advierte que desde el primer momento en que pones un pie en esta isla, tienes que sortear numerosos “caza turistas” que te ofrecen todo tipo de servicios: transporte, alojamiento, etc… con la intención de timarte en todo lo que puedan.

CIMG8581En esto la guía no estaba equivocada. Pudimos comprobar como un lugareño le decía a la chica del puesto de información que no nos respondiera y así él conseguir vendernos su trasporte, que era mucho más caro.

Ante esta situación decimos andar hasta la estación central de autobuses, a pesar de que todo aquel que nos rodeaba nos decía que estaba muy lejos y que necesitábamos transporte. Finalmente la estación estaba a poco más de 300 m del puerto. Allí nos juntamos con otra pareja de viajeros franceses, y entre los seis conseguimos transporte hasta Senggigi, nuestro primer destino en Lombok.

No imaginábamos que nuestra primera parada se convertiría también en la última, ya que igual que en el puerto, en Senggigi no era posible dar un paso sin que te agobiaran intentando venderte algo. Incluso mientras intentábamos comer se metían el los restaurantes a ofrecerte cosas. Con todo este panorama y que lo poco que vimos de su playa tenía más suciedad que cualquier otro tipo de encanto, decimos poner fin a nuestra estancia en la isla.

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Ahora, mientras escribimos esto desde el barco que nos lleva de vuelta a Bali, estamos seguros que en Lombok había un montón de cosas interesantes por conocer pero nuestra experiencia allí nos hizo cambiar el rumbo. Para bien o para mal eso es lo bueno de estar de vacaciones y viajar sin planes, que te da total libertad para cambiarlos en cualquier momento…así que: “Good luck for you”!!

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BALI ENTRE AMIGOS

Una de las cosas más divertidas y que más recordaré de este viaje, son los continuos contrastes y consiguientes cambios de “chip” que hemos vivido una y otra vez. Nos volvió a pasar hace una semana, viniendo de nuestro peor hostal en Malasia, llegamos a Bali y nos encontramos con la sorpresa de que un amigo nos dejó quedarnos de gratis en dos de sus villas por unos días. Así que hemos pasado de dormir junto a las ratas a disfrutar de unas pedazo de casas con piscina y todo tipo de comodidades….una gozada! (echarle un vistazo a la web de una de ellas:  www.villalongrain.com )

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Bali nos está gustando mucho, los primero días los pasamos entre Kuta y Seminyak, que aunque son poblaciones muy turísticas, son muy agradables y te encuentras con todo aquello que te puede apetecer en un momento dado cuando estas de vacaciones: playas para hacer surf, sitios para bucear, tiendas para cansarte, bares para salir y muchísimos restaurantes a buen precio. Si a esto le añades que los balineses son encantadores y tienen todas sus casas, negocios y templos decorados con flores, sombrillitas, pañuelos e inciensos, hacen de la isla un lugar cautivador.

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Casualidades de la vida, nos volvimos a juntar con nuestro amigo Alejandro (que conocimos en Malasia y coincidimos otra vez en Singapur) en Seminyak y pasamos un par de días juntos, de la playa a la piscina y de la piscina a la tumbona.

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Y hablando de amigos, el  viernes llegaron desde Barcelona nuestros amigos Jaime y Fran, con los que vamos a viajar por Indonesia en estas últimas semanas de nuestra aventura. Teníamos muchas ganas de verlos y de momento lo estamos pasando muy bien. En la foto que sigue, a Fran le timo la señora que sonrie cobrándole por el agua el más del doble del precio…hehe.

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Hemos alquilado un coche para recorrer otras partes de Bali y hemos comenzado por Ubud, que es un pueblo muy mono, lleno de de templos, teatros con danzas típicas balinesas, tiendas de artesania, restaurantes muy bien decorados y un bosque lleno de monos. También nos hemos dado nuestro primer masaje balines, aunque ninguno de los cuatro ha salido especialmente contento con la experiencia.

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