Un flashpacker o bakcpacker 2.0 es un joven viajero de más de treinta años al que le gusta hacer viajes largos y de forma independiente, huyendo de agencias y tours organizados. Dispone de algo más de poder adquisitivo, así que se puede permitir pequeños lujos como una buena cena de vez en cuando o realizar actividades que quedan fuera del alcance del bolsillo del bakcpacker como submarinismo, rafting o kite surfing. Además le encanta la tecnología, viaja con un montón de aparatos eléctricos, cables, cargadores, adaptadores…. y cuando va a un hostal lo primero que pregunta es por el wi-fi. Resumiendo: es un backpacker más viejo y con algo más de pasta.
Bueno….pues si,¡ somos flashpackers! , lo reconocemos y nos hemos terminado de dar cuenta después de 17 días en la furgoneta viajando de un lado a otro por Nueva Zelanda, duchándonos muy de vez en cuando, comiendo una vez al día, montando y desmontando los 2m2 de cama-sofa-mesa-comedor una y otra vez y todo esto SIN INTERNET!!! Los primeros días fue genial , que contentos todo el día como si fueramos hippies con la furgoneta de un lado para otro hechos unos marranos…pero al final hemos llegado a Christchurch y para la última noche en este país nos hemos quedado en un hotel muy moderno, muy bonito, muy céntrico, muy limpio y con Internet por todos lados. Si alguien viene por aquí , se lo recomendamos, se llama So Hotel y no es muy caro, además
la ciudad de Christchurch es preciosa , muy cosmopolita, es un gusto pasear por el centro.
El tema de la autocaravana (o en nuestro caso furgoneta adaptada) tiene sus pros y sus contras, tienes total independencia para ir, parar, descansar o hacer lo que te de la gana cuando te da la gana y eso está genial, pero al mismo tiempo después de más de dos semanas nos dimos cuenta que apenas habíamos hablado con nadie…no habíamos conocido a otros viajeros, mínimo contacto con locales y aunque afortunadamente (y milagrosamente )entre nosotros no hemos discutido ni una sola vez, son muchos días los dos solos en la furgoneta, a veces que no sabes ni de qué hablar y aunque la naturaleza y los paisajes son preciosos, hemos echado de menos contacto con otros humanos.
Menos mal, que ayer y gracias a la magia de Internet tuvimos la suerte de conocer a Pablo y Elena, una pareja de flashpackers de Sevilla que también está dando la vuelta al mundo y tienen un blog como este y por el cual nos hemos conocimos. Pasamos el día compartiendo experiencias y aventuras, paseando por Chrischurch y jugando al Brandi Dog…gracias a ellos también conocimos lo de Flashpacker y el fantástico So hotel. Justo comienzan ahora su aventura en furgoneta por Nueva Zelanda, aquí os pasamos su blog (es muy divertido) por si le queréis echar un vistazo. Elena y Pablo fue un placer conoceros, feliz viaje!
Por lo demás tengo que decir que Nueva Zelanda es preciosa, y que le gustará todavía más al que sea amante de las montañas, de las largas caminatas, de observar los animales y de las noches con dos mantas. A mi me ha gustado mucho, pero tengo que decir que ya tengo ganas de Australia, de sol, de playas , de bucear en aguas cálidas….en fin, que es un gusto poder disfrutar de todas estas experiencias y además ir cambiando de aires y de un pais a otro cuando nos place, me siento muy libre, muy vivo y también muy afortunado de poder hacerlo.
Por último un par de fotos de nuestro bungy jumping , salto que en España hemos bautizado con el nombre de “puenting”, palabra divertida y absurda como “vueling”. Me encantó hacerlo y volvería a saltar más y más veces si no fuera por el prohibitivo precio que tiene la descarga de adrenalina. También hemos subido el álbum de Nueva Zelanda, en la popular pestaña de fotos (Mama, en la línea amarilla, haz click en el medio, en la palabra FOTOS y chachánnnn…..tu hijo).


). No sabíamos si la experiencia nos iba a gustar y estábamos un poco acojonados con eso de conducir por la izquierda (que lo jodido no es tanto conducir por la izquierda, como lo es poner el intermitente con la derecha o cambiar de marchas con la izquierda!) pero después de una semana y mas de 1800 kilómetros recorridos, nos está encantando. Eso de llevarlo todo encima (la mochila, la nevera, la cama, los fogones… ¡TODO!) te da una sensación de libertad e independencia brutal.
“metiéndote” en ellos. Aquí pasas en cuestión de minutos de playas volcánicas a glaciares, de fiordos kilometricos a prados llenos de vacas, ciervos, u ovejas…. Y si encima vas en campervan, puedes pararte en cualquier lugar y desayunar con vistas a un lago o dormirte escuchando las olas.
los colores son espectaculares…

Nada más llegar a Nueva Zelanda lo primero que impacta es la claridad de la luz, la nitidez de los colores del paisaje, es casi como el día siguiente a la operación miopía. Conforme salíamos del aeropuerto, en el bus de camino a Auckland, Miguel me lo comentó también, que veía distinto, así que era verdad…..la visión tan clara y despejada que yo tenía no era fruto de las gafas de sol de 5 dolares que me había comprado días antes en Los Angeles.
queremos dejar las menos posibles que en algunos momentos ha sido maratoniano, incluso hemos hecho auto-stop para llegar a una Hot Water Beach para la que no hay transporte público, aunque ha sido bien divertido y entre los siete coches en los que subimos, hemos charlado con gente encantadora e incluso se nos ha alegrado la vista con un kiwi (así se llama a los neozelandeses) que nos ha llevado y estaba bien bueno.
Fuimos a bucear a las Poor Knights Islands, que estuvo bastante bien y vimos unos peces enormes de cuyos nombres no recuerdo ni uno, de lo que si me acuerdo bien es ¡de lo fria que estaba el agua!! También fuimos a navegar por las Bay of Islands con un velero muy bonito que lo manejaba un marinero y su esposa hippie los cuales habían vivido en él barco durante 10 años y habían recorrido el mundo en velero…vaya un estilo de vida bien alternativo.
podemos ir viendo como crece a través de Google Earth. Ese mismo día fuimos en excusión a hacer otro más de las “turistada-boardings” de este viaje, en este caso fue “sand-boarding” , que consiste en tirarse boca arriba con una tabla por una duna de arena, fue divertido y mucho menos traumático que el “volcano-boarding” de Nicaragua. De los que salen en este vídeo , el que aterriza el último soy yo.
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